Ecuatorianos encarcelados en un infierno

Misael Salazar F.

Las tres masacres, en igual número de cárceles ecuatorianas, con un saldo de 79 muertos, hablan del horror que se vive en los recintos penitenciarios del país.

Los familiares lloran sus muertos en Ecuador. (Foto: BBC)

Luego de los recientes mortales motines con el balance macabro donde hallaron reclusos decapitados y descuartizados, surgió de nuevo la polémica sobre la situación actual del sistema penitenciario del Ecuador, afectado por todos los males posibles: Hacinamiento, escasez de presupuesto, insuficiencia de personal de vigilancia, lucha de poder entre grupos criminales, corrupción y una notable falta de voluntad política para resolver el problema de fondo.

Hacinamiento

El sistema de prisiones ecuatoriano está totalmente colapsado. Las cifras oficiales indican que en Ecuador hay 38.693 personas privadas de libertad, pero solo hay espacio para 30.000 en los 67 centros de reclusión que existen en el país. Es decir, hay un hacinamiento superior al 29%.   

Hacinamiento, una de las causas de la crisis carcelaria

Un dato de la agencia de prensa euronews, nos da otra idea de la difícil situación carcelaria del Ecuador: El 70% de los internos se halla recluido en las tres cárceles donde esta semana ocurrieron las masacres con resultado de 79 muertos: Guayaquil, Cuenca y Cotopaxi.

Lucha de poder

Ecuador no es distinto a otros países como Venezuela, donde las cárceles son centros de poder donde se impone la ley del más fuerte, que a veces es la ley del más sanguinario.

La lucha de poder entre los grupos criminales que se disputan la droga y las rutas del narcotráfico en México y la extensa frontera con Estados Unidos, también se libra en los recintos penitenciarios ecuatorianos donde se alimenta la corrupción.

La policía ecuatoriana menciona, por ejemplo, a “Los Choneros”, a quienes identifica como el brazo armado del Cártel de Sinaloa en Ecuador. Este grupo se hallaría en disputa de rutas del narcotráfico con el Cártel de Jalisco Nueva Generación. Sus tentáculos llegan hasta las cárceles para dominar el negocio y el territorio.

En el mes de diciembre del año pasado fue asesinado “Rasquiña” a quien identifican como el presunto líder de “Los Choneros”. Este podría ser el detonante de los motines con  el balance trágico que ya conocemos.

Descontrol y corrupción

Al hacinamiento y la lucha de poder se suma el descontrol del gobierno y la corrupción en los centros de reclusión.

En el país hay 1.500 guardias para vigilar casi 40.000 reclusos. Las estadísticas indican que necesitan 7.000 vigilantes por lo que hay un alto déficit de vigilancia.

Por estas y otras razones, el sistema penitenciario del país es un mercado donde se negocian armas, drogas, celulares y muchos otros artículos.

Como vemos, la crisis carcelaria en Ecuador es un cóctel de muchas causas, lo que hace que los casi 40.000 internos, quienes purgan penas por diversos motivos, vivan prácticamente en un infierno donde en cualquier momento puede estallar otro motín, otra masacre, otro ajuste de cuentas.

Como Ecuador se halla a las puertas de una segunda vuelta electoral para elegir al sucesor de Lenin Moreno, la masacre en las cárceles sirvió también para repartir culpas. El presidente llegó a insinuar que la crisis carcelaria era una herencia del correísmo, favorito para ganar la presidencia con Andrés Arauz. El expresidente Rafael Correa le respondió que todo se debe a la incapacidad y el desinterés del presidente para resolver esta, como muchas otras crisis que atraviesa el país.  

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