Venezuela y Colombia se mudan a México

Misael Salazar F.

En enero y febrero era común ver estos letreros en las estaciones de servicio de algunos estados de México

Cualquier venezolano o colombiano, migrante o no, que haya viajado o viva en México desde hace dos años, habrá notado que consigue allí los mismos problemas que dejó en Venezuela o por los cuales optó por el proceso migratorio: Escasez de combustible, gas licuado y energía eléctrica.

Y seguramente habrá entendido que hay similitudes y también diferencias en la crisis que atraviesan los dos países. Paradójicamente, México y Venezuela padecen escasez de gasolina y gas y los dos son miembros de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP).

Venezuela es dueña de la primera reserva de petróleo pesado y extra pesado del mundo estimada en unos 300.000 millones de barriles. También posee la segunda reserva de gas de América Latina y una de las 6 mayores reservas de gas del planeta.

México es la sexta reserva mundial de gas y petróleo lutia, más conocido como shale, detrás de Estados Unidos, China y Argentina.

¿Sobran reservas, pero falta combustible y gas?

El pasado 15 de febrero, el norte de México vivió uno de los apagones más fuertes de la historia reciente. 4.7 millones de personas de los estados Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Cohahuila y Zacatecas, fueron sorprendidos por el accidente.

Estas imágenes, típicas de Venezuela, también se ven en México

Cuando sus habitantes fueron a auxiliarse con el gas para enfrentar las bajas temperaturas, se hallaron conque había desabastecimiento del producto en el mercado. Un alto porcentaje del gas procede regularmente de Texas y Texas también tenía problemas debido a las heladas. El precio del gas aumentó 5000%. Ni México estaba en condiciones de pagar el sobreprecio, ni Texas estaba en condiciones de vender gas debido a su crisis interna y la de otros estados de EE UU.

En Venezuela, hace ya varios años que sus habitantes enfrentan y padecen la escasez de gas, a pesar de tener suficientes reservas. Como tampoco hay energía eléctrica y los racionamientos superan las 8 y 10 horas diarias, los venezolanos y colombianos que residen en Venezuela (unos 5 millones), han tenido que optar por cocinar con leña, como si hubieran retrocedido 100 años. 

 A comienzos del 2.021, el estado de Nuevo León, la zona conurbana de Ciudad de México y otros estados, enfrentaron una crisis de desabastecimiento de combustible.

Las colas para surtir eran inmensas en Monterrey, donde se halla una de las zonas industriales más importantes del país. La crisis se extendió a otros estados.

https://www.gob.mx/cre/documentos/precios-al-publico-de-gas-lp-reportados-por-los-distribuidores

El desespero se apoderó de los usuarios, quienes llegaron incluso a permanecer largas horas en las estaciones (gaseras) que suministraban el combustible, porque no alcanzaba para todas.

Como es obvio, el precio del gas lp 2.021 (gasolina), se incrementó debido a la escasez.

Empezó a surgir el mercado negro. Las pipas (camiones cisterna), eran atracadas para tomar combustible. Otros prefirieron comprar gasolina en Estados Unidos, sin importar que el precio del gas lp 2021 se hubiera incrementado.

La crisis duró más de 15 días. Y cuando terminó el desabasto, las gaseras (estaciones de combustible), duraron 8 y 10 días semiparalizadas. Los usuarios habían guardado tanto combustible, que tenían reserva para 8 y 10 días después de la crítica situación.

En Venezuela hubo años que los usuarios debían permanecer días y noches esperando que llegara combustible a las estaciones de servicio.

Aun así, debían pagar comisiones extras (propina), para poder surtir combustible. No llegaba suficiente gasolina y adicionalmente, un alto porcentaje del producto se iba de contrabando y terminaba “alimentando” el mercado del parque automotor de Cúcuta (Colombia) y otras ciudades del nororiente colombiano en la frontera con Venezuela. Es decir, el escaso producto se iba de contrabando.

Imágenes del apagón del 15 de febrero en México

La situación se ha venido “normalizando” desde el segundo semestre del año 2.020, cuando el gobierno venezolano incrementó sustancialmente el precio del combustible y lo ubicó en 0,50 dólares por litro.

La situación mejoró sustancialmente pero no porque el país produjera más combustible. Lo que sucedió fue que, al incrementar el costo por litro, el producto se hizo más difícil de adquirir por parte de los venezolanos y el contrabando se redujo a cero porque el precio en Venezuela es prácticamente equivalente al precio por litro en Colombia. Ya no hay incentivo para el contrabando.

Corrupción y desinversión

Las causas del desabastecimiento de gasolina, gas y electricidad son similares tanto en México como en Venezuela, solo que en este último la situación adquiere características dramáticas.

México es productor de petróleo y gas, pero importa estos productos para su consumo básico.

Venezuela tiene ingentes reservas de petróleo y gas, pero los diluyentes para la gasolina son importados y las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos han impedido que estos productos ingresen al país, empeorando el caos.

En ambos casos, se ha descuidado la inversión en las redes de distribución de los productos y ello ha ocasionado el desabasto.

En México, como en Venezuela, la corrupción gubernamental ha desviado importantes recursos que estaban destinados a mantener las redes de distribución de los productos y ello ha desencadenado el desabastecimiento.

En el caso del combustible, en México comenzó en 2.019, con la llegada al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, un proceso de lucha contra el robo de combustible a través de los ductos.

Desde entonces y eso fue lo que ocurrió en enero con la escasez de gasolina en Nuevo León y otros Estados, se procedió al suministro de gasolina a través de pipas (camiones cisterna), en lugar de los ductos. Tal medida necesitaba una logística considerable que no fue posible atender, ocasionando el caos.

En Venezuela, la corrupción, la incapacidad del gobierno y las sanciones, desembocaron en una reducción dramática de la producción de crudos y sus derivados, entre ellos la gasolina.  

Con la electricidad mexicana sucede lo mismo que en Venezuela: Hay un procedo de des inversión y corrupción, que ha venido dejando sin servicio al país. Durante los gobiernos que precedieron a López Obrador, se fue privatizando el servicio a cambio de comisiones y cargos para funcionarios en las empresas españolas que, como Repsol, se fueron quedando con el negocio.

Pareciera que Venezuela y Colombia, con algunas notables diferencias, se fueron trasladando a México con sus problemas y deficiencias en lo relacionado con el combustible, el gas y la electricidad.    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *