Las imágenes y los reporteros gráficos que le han dado vida a la Vuelta al Táchira en Bicicleta

En sus Trazas Históricas No.22, el periodista deportivo, Frank Depablos Useche, nos recuerda parte de lo que él mismo denomina ese enjambre de reporteros que con su lente le han proporcionado trascendencia y colorido al evento de todo los tachirenses. Con su permiso, www.sinfronterastoday.com, reproduce la crónica cuyo título original es: Desborde de Imágenes.

El lente de cientos de reporteros gráficos del Táchira, Venezuela y el mundo, ha registrado la rica y prolífica historia de la Vuelta al Táchira en Bicicleta

Frank Depablos Useche

A todo ese enjambre de reporteros gráficos unos, fotógrafos otros, quienes durante más de medio siglo, con pasión desenfrenada, casi catatónica, siempre sobre el hecho, el acontecimiento deportivo para registrarlo en pleno éxtasis y posteriormente darlo a conocer en imágenes, imágenes que, entrelazadas con la inseparable crónica, marcan la historia, como ha sucedido en la Vuelta al Táchira desde su inicio en 1966.

Tímido fue el comienzo. Los medios escritos de esa época, ahora llamados convencionales fueron sorprendidos, los rebasó el evento, pero poco a poco, con el paso de los años lograron montarse en el riel de la especificidad al abandonar en lo tecnológico el formato seis por seis de las viejas cámaras fotográficas para adentrarse en el de la modernidad para ese entonces, 35 milímetros, hasta llegar a las actuales digitales provistas de todos los mágicos adelantos tan necesarios en la lucha frontal que se libra a diario frente al tiempo.

También, en ese devenir histórico de la prueba tachirense, en tiempos más recientes, la incorporación de las imágenes de las grandes plantas televisoras del país, sin olvido de las llamadas regionales, hasta desembocar en la infinidad de trazas históricas que marcan los teléfonos celulares en los llamados vídeos en lo que significa un verdadero desborde de imágenes.

POR CICLOS

Los años anteriores a la Vuelta al Táchira pocas eran las gráficas dedicadas al ciclismo. El proceso para la elaboración de los clisés, madera con zinc, era arduo y de allí el bajo número de fotografías procesadas. Sin embargo, profesionales como Carlos Humberto Cataño (Foto Cataño) y Gustavo Guerra (Foto Guerra), que tenían locales comerciales dedicados a la fotografía, apuntalaban a los periódicos de la época, casas de conocimientos en la que estaban enrolados profesionales como Ribogerto Barrientos, Leonardo Dávila y José Antonio Rodríguez (Vanguardia) y Azael Pernía (Diario Católico) entre otros.

La participación de Cochise en la Vuelta al Táchira, se registró en blanco y negro

Antonio Trevisi (Foto Trevisi), antes de la aparición de Diario de La Nación, diciembre de 1968, ofició para el diario Vanguardia. Allí comenzó la tarea artística de dar a conocer las interioridades de la Vuelta al Táchira, especialmente en los circuitos urbanos, de los que hizo una especialidad, para exponerlas luego en horas nocturnas en su local de la Quinta Avenida durante los días de la Vuelta, que se entrecruzaban con los de la Feria de San Sebastián, al igual como sucedió con los desfiles y los Bolivarianos de Baloncesto que tuvieron al gimnasio cubierto Arminio Gutiérrez Castro y la Monumental Plaza de Toros como escenarios de grandes llenos.

La intervención de grandes figuras del ciclismo colombiano, amén del ancestral acercamiento entre Táchira y Colombia, obligó a que las redacciones deportivas de diarios como El Tiempo y el Siglo, ambos de Bogotá, desplazaran a sus enviados especiales, siendo notoria la presencia ininterrumpida en las primeras siete ediciones del corresponsal deportivo de El Tiempo en Norte de Santander, Víctor Hernández –laboraba para La Opinión de Cúcuta-, quien firmaba bajo el seudónimo de Vihernán, con la particularidad que ejercía la doble función, fotógrafo y redactor a la vez.

La tarea de Vihernán se ve interrumpida en la edición de 1973 cuando aparece en territorio tachirense Germán Castro Caycedo, quien vino acompañado para las gráficas por el reportero Miguel Díaz, quien también apoyó en 1977 a Héctor Urrego Caballero.

Cientos de reporteros gráficos mostraron la infinidad de veces en que la Vuelta al Táchira ha llegado al Velódromo de San Cristóbal

Caycedo, redactor de notas generales en esos años devino posteriormente en notable y prolífico escritor colombiano. Otro enviado especial de El Tiempo en dos oportunidades (1975-1980) fue Rafael Matallana Rivera, quien también en su trayectoria como periodista y profesor universitario logró dar rienda suelta a una publicación dirigida a los interesados en una mejor escritura. Plasmó allí Matallana Rivera la experiencia superior a tres décadas acumulada en la sección deportiva de El Tiempo en Bogotá, en el que también fue director de un suplemento especial de aparición sabatina denominado Cronómetro.

Vihernán, de acuerdo a lo aparecido en Crónicas de Cúcuta, refiere que él comenzó sus tareas fotográficas con el uso de una cámara Leika M 3 y luego avanzó a una Contax, hasta que aparecieron las de 135 milímetros de las que podía obtenerse hasta 36 fotos en blanco y negro.

El Tiempo de Bogotá, en su extensa lista de enviados especiales al giro tachirense incluyó a excelentes profesionales de las gráficas, como el reconocido Jorge Parga, quien embolsó en su extensa trayectoria reconocimientos internacionales.

Otros grandes profesionales colombianos que dejaron su huella en el Táchira, en lo que a gráficas se refiere, entre otros, están Carlos Caicedo (El Tiempo), Vladimiro Posada y Rodrigo Dueñas (El Espectador).

DOBLE TAREA

El periodismo deportivo abogó en tiempos pretéritos, con justificados motivos, la especialización en las fuentes. Así fue durante muchos años, circunstancia que se quebró en la actualidad. Sin embargo, en esos tiempos pasados, además de Vihernán, Gustavo Rojas, también colombiano, ejercía la doble tarea, periodista y fotógrafo, para diario La Frontera en la ciudad de Cúcuta.

También los reporteros gráficos se han encargado de mostrar los sitios turísticos por donde ha pasado la Vuelta al Táchira. Cómo Mérida, en este caso.

A la doble función se unió otra modalidad que tiene su historial en la Vuelta al Táchira, porque reporteros gráficos como Cirilo Depablos Soto (+) (Diario Católico), Homero Duarte Corona (La Nación), Carlos Cáceres (+) (Diario Católico) y Luis Bravo (Panorama), posteriormente se lanzaron en condición de redactores, tarea cumplida a cabalidad.

Duarte Corona, presente en muchas ediciones, en su testimonio oral, indicó que él inició sus tareas reporteriles con el uso de una cámara Rolleicord, que era una modalidad de la prestigiosa marca Rolleiflex, de fabricación alemana, lentes excepcionales para la época, formato seis por seis, película 120 con máximo de 12 fotos en blanco y negro. Luego abrazó la nueva tecnología al adquirir una de 135 mm capaz de dar cabida hasta 36 fotos en blanco y negro.

Al volver a lo cronológico, en el remate de los años 60, inicios de los 70, Diario de La Nación deja conocer parte del arsenal de toda la vida con la incorporación de Hugo Efraín Torres, Carlos Briceño, ambos fallecidos y Eliut Manrique a su plantilla de inicio y un poco más adelante Gerardo Galvis. Junto a ellos, en otras publicaciones del país, aparecen, entre otros, como grandes batalladores, Julio César Navas, Melanio Orellana (El Impulso), Miguel Grillo (El Nacional), Vicente Correale (El Universal), Andrés Galindo (El Carabobeño), periódicos que durante décadas dieron cabida extensa a todo lo sucedido en el giro tachirense.

EL CAMBIO GENERACIONAL

El remozamiento de las redacciones deportivas, tanto de redactores como de reporteros gráficas era tarea inevitable. Al aparecer los años 80, nuevas caras, nuevos enfoques porque se avanzó del gran plano general al detalle, circunstancia que persiste hasta nuestros días.

En esa nueva cruzada, con un evento posicionado entre los mejores del gran continente americano al lucir orgullosamente (1986) el rótulo de Hors Categorie, que permitía la participación de profesionales y aficionados de acuerdo a las clasificaciones de las pruebas por etapas de la Unión Ciclista Internacional (UCI) nombres que aparecían año tras año, hasta formar parte de un “pelotón” inseparable, ducho, vencedor de dificultades y batallas, entre ellas, aquella de enfrentar los reverberantes rayos del sol desde querendonas trincheras como la jocosamente llamada Ecocaña o transitar en el limbo de la vida o la muerte al ir montado sobre una moto.

Así vienen los aportes de Lorenzo García Ramírez, incansable en los reportes gráficos durante muchos años para Diario Católico, al igual como lo hizo Juan Cipriano Jiménez para Diario Pueblo y Lerry Cataño en las páginas de Diario de La Nación, al igual que Jorge Ramírez. Este trío se encargó de darle lucimiento, brillo y permanencia eterna en la galería de la felicidad, a los tres triunfos consecutivos de guerreros forjados en las filas de la Lotería del Táchira bajo las riendas de Leandro Coco: Mario Medina (1983), Carlos Alba (1984), José Lindarte (1985) y Elio Villamizar en 1987, porque en el 86 se atravesó el cubano Eduardo Alonso González.

García, Jiménez y Cataño siempre lidiaron como anfitriones de lujo con gráficas de invaluable calidad, porque como lo refiere el doctor Antonio Pérez Vivas en su ensayo Psicología y Desarrollo: “No son guerreros de oficio los tachirenses, pero saben serlo cuando lo pauta su destino”, mientras para otros sitios del país lo hacían Iván Aponte y Henry Delgado (El Nacional), Pedro Estrada (Meridiano), Orlando Ascanio (El Tiempo de Valera), el “Pollo” Ochoa (El Carabobeño), Faustino Sánchez (El Siglo de Aragua) y Nelson Amaya (Notitarde).

El impetuoso paso del tiempo no da márgenes y quiebra fuerzas, condiciones. A la anterior camada le sucede otra en plan de relevo, con la suma de tener diariamente como agregado el color que comenzó a aparecer en los medios impresos convencionales en la medianía de los años 90.

Entre los anfitriones, reacio a irse, Lorenzo García Ramírez batalla en las páginas de Diario Católico, mientras en La Nación aparece la figura de Omar Hernández, quien en forma alterna con Doris Hernández y Tulia Burriticá, enhebran y condensan la historia gráfica de los últimos años, tarea infatigable que alimentan desde otras coordenadas José Rodríguez y Luis Salazar (El Impulso), Edixon Gámez (Líder), Edicson Fidel Dávila, agente libre, Leo León (Frontera en Mérida), mientras que el incansable trotamundos y ahora profesor universitario Alejandro Ybáñez, se encargaba de nutrir al diario El Nacional en la ciudad de Caracas, porque Genaro Pascale, otro de los infaltables en las últimas ediciones lo ha hecho bajo la categorización de fotógrafo oficial.

En los años iniciales, entreverado en ese buen puñado de excelentes profesionales, una figura que siempre batalló al lado de los reporteros gráficos y desempeñó tareas de apoyo en la logística necesaria, ocasión que aprovechó para tener en sus archivos un buen legajo de fotos, todas de su sello y firma: Carlos Gutiérrez Pino.

Junto a todos ellos, un poco más adelante, la imagen televisiva que tendrá capítulo aparte con dos periodistas de fuste y gran trayectoria en el circuito del pedal a nivel nacional, Alfonso Saer Bujana y Nelson Augusto Buitrago, quienes, entre otras virtudes, tuvieron oportunidad de hacer alarde de su sapiencia en lo visual, escrito y radiofónico.

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