EE UU y la Unión Europea: Dos visiones distintas sobre la crisis política venezolana

Hay una clara división de la comunidad internacional respecto a la forma y el mecanismo para resolver la delicada y cada vez peor crisis económica, política y social en que viven hoy millones de venezolanos. 

Trump viene apostando a la salida de Maduro del poder, desde el inicio de su mandato

Misael Salazar Flórez 

Una misión comunitaria de la Unión Europea viajó a Venezuela la semana pasada para explorar la posibilidad de concretar unas elecciones transparentes, que permitan una salida a la crisis política y económica que atraviesa el país.

La misión, integrada por los funcionarios Enrique Mora, Director Político del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y Javier Niño, Director General Adjunto para América, fue anunciada por el propio Josep Borrell, representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común.

Josep Borrel ha anunciado el envío de dos comisionados comunitarios a Venezuela

La decisión de la Unión Europea se produce días después que el bloque hubiera respondido a Nicolás Maduro, que no hay tiempo para preparar una misión de observación internacional para acompañar el proceso electoral pautado para el 6 de diciembre, donde se elegirá la nueva Asamblea Nacional.

El anuncio de Borrel también se genera en medio de un cruce de acusaciones entre el gobierno que lidera Maduro y la Organización de Naciones Unidas (ONU), a propósito de un informe que da cuenta de la violación de los Derechos Humanos en Venezuela, por parte de los organismos de seguridad.

El informe da cuenta y relaciona caos concretos de ejecuciones extrajudiciales y persecución a los opositores que se atreven a cuestionar el accionar del gobierno venezolano. Uno de los apartes del polémico informe, señala que dicho proceso de violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela, se lleva a cabo con la complacencia del Estado o al amparo de éste.

Como era de esperarse, el gobierno venezolano reaccionó en contra del citado y polémico informe. Dijo que se trata de una investigación virtual, sesgada y sin los debidos soportes. Como una forma de contrarrestar las cifras que contiene la investigación, Maduro entregó la ONU su propio informe sobre el estado de los Derechos Humanos en Venezuela.

El envío de la delegación europea a Venezuela, también se produce a instancias del líder opositor Enrique Capriles Radonsky, quien, enfrentando a Juan Guaidó, está llamando a los venezolanos a participar en el proceso electoral para elegir la Asamblea Nacional.

Juan Guaidó, líder opositor apoyado por Estados Unidos y otros países

El dos veces ex candidato presidencial, insiste en que la oposición no le puede entregar al chavismo todo el control de la Asamblea Nacional, como ya sucedió en el año 2.005, cuando la oposición alegó no tener garantías para participar en las elecciones y dejó al chavismo todo el control del parlamento.

Guaidó, por su parte, acusa a Capriles Radonsky de prestarse al juego de Nicolás Maduro con el fin de legitimar una Asamblea Nacional donde no tendrá participación la oposición reunida en una treintena de organizaciones políticas. 

Estados Unidos cree todo lo contrario

La misión enviada por la Unión Europea llega a Venezuela en busca de diálogo, unos días después de la visita del Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo a varios países latinoamericanos, entre ellos Colombia y Brasil.

Maduro debe dejar el gobierno para que Venezuela inicie su recuperación”, dijo Pompeo durante la reunión con Iván Duque. Es lo mismo que ha repetido Donald Trump, antes y ahora, en plena campaña electoral con miras a las elecciones del 3 de noviembre próximo, donde se juega su reelección.

Recordemos que Trump, incluso, ha amenazado a Maduro con una intervención militar en Venezuela, con el objetivo de desalojarlo del poder. Y si no ha materializado la amenaza, es porque sabe que Rusia, China, Turquía, Irán, la Unión Europea y Cuba, entre otros países, no verían con buenos ojos ni aprobarían una medida que, para muchos, es considerada necesaria y para otros, es vista como un acto de clara injerencia y violación a la soberanía, inadmisibles.

El hecho es que hay una clara divergencia entre la Unión Europea y los Estados Unidos sobre la forma de resolver la crisis política, social y económica que atraviesa Venezuela y que se agudiza cada día.

La Unión Europea opta por el diálogo como fórmula para alcanzar una salida a la crisis del país caribeño. Siempre la UE ha apostado a las elecciones como mecanismo para resolver las controversias entre los venezolanos. Y ahora que Capriles Radonsky ha optado por convocar a la oposición a participar en las elecciones, el bloque europeo ha decidido acompañarlo.

Enrique Capriles Radonsky se ha deslindado de Juan Guidó en el movimiento opositor venezolano

Queda por definir si la Unión Europea acompañará el proceso electoral de diciembre, como observador electoral. Ese paso depende de las conversaciones entre los dos delegados comunitarios europeos y el gobierno de Maduro y el bloque opositor liderado por Capriles Radonsky.

 Estados Unidos, mientras tanto, apuesta a forzar la renuncia de Maduro, a través de sanciones económicas y políticas cada vez más numerosas, destinadas a asfixiar al chavismo.

El gran problema es que las sanciones no afectan tanto al gobierno, como a los venezolanos, que carecen hoy día de combustible, gas, electricidad, telefonía, salud y en general de los servicios básicos.

La conclusión es que hay una clara división de la comunidad internacional respecto a la forma y el mecanismo para resolver la delicada y cada vez peor crisis económica, política y social en que viven hoy millones de venezolanos.    

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