Ramsés Díaz León y el gran aporte de la prensa escrita a la Vuelta al Táchira en Bicicleta

***El periodista tachirense, Frank Depablos Useche, una de las plumas más prolijas y consecuentes que ha tenido la Vuelta al Táchira, dedica esta Traza Histórica a poner en resalto el gran aporte de la prensa escrita al engrandecimiento del giro tachirense. www.sinfronterastoday.com reproduce de forma íntegra este especial capítulo de la historia ciclística de la cual el Táchira es protagonista.  

Ramsés Díaz León, uno de los periodistas que mayor aporte hizo a la difusión de la Vuelta al Táchira

A Ramsés Díaz León, colombiano sí, de nacimiento en Simacota un poco más arriba de Bucaramanga en la ruta hacia Bogotá, periodista universal que vino a dejar trazas importantes en el periodismo tachirense y venezolano desde octubre de 1968 cuando fue traído desde Cúcuta por José Rafael Cortés Arvelo para apuntalar la plantilla inicial de Diario de La Nación en el que fue reportero ducho en todas las áreas y luego con balanza inclinada hacia la actividad deportiva, la cual engrandeció, en especial el fútbol y el ciclismo, disciplina esta última que puntada a puntada bordó en la escalera del éxito para glorificarla con el montaje del Campeonato Mundial de 1977 del cual fue su principal hacedor después de tramontar obstáculos que pudo superar por la imborrable estela, allende los mares, de la Vuelta al Táchira, la cual él (Ramsés) ayudó a solidificar.

Pelotón variopinto

La prensa tachirense consuetudinariamente pujó y pujó para concretar la Vuelta al Táchira, hasta que por fin cuajó en enero de 1966, aunque el propósito inicial era octubre de 1965.

En la izada del telón para la primera edición, los medios convencionales escritos, Diario Católico, Vanguardia y El Centinela tenían en sus frentes de batalla, respectivamente, a Gustavo Valecillos Rosales, Jaime Nieto Serrano y el capachero Humberto Rosales Cárdenas, veteranos en sus desempeños periodísticos pero novatos en el cubrimiento de pruebas por etapas.

Ellos fueron los pioneros, un poco sorprendidos por la tarea a enfrentar por lo que, vistos a la distancia, varios aspectos quedaron al margen, agravado todo porque lastimosamente en el ente organizador de la prueba (ATC) no existe documento alguno (resultados) capaz de soportar cualquier investigación en relación a la estelar prueba.

La ausencia de eventos deportivos a comienzos de año, salvo la pelota venezolana, más la presencia de ciclistas de gran cartel como Cochise Rodríguez y Álvaro Pachón, conllevó la presencia de enviados especiales de medios escritos tanto de Caracas como de Bogotá, lo que engrosó el pelotón que se tornó variopinto.

Afortunadamente, a la Vuelta al Táchira le han sobrado plumas para contarla

De nuevo se hizo sentir el afán de unir fuerzas los dos países, ahora en lo periodístico. Así, publicaciones espesas como El Tiempo y El Siglo, ambos anclados en Bogotá, confiaron las a posteriori remembranzas, metáforas de la edición originaria, entre otros, a Víctor Hernández (El Tiempo) y Marcos Vivas (El Siglo), mientras que, en contraparte, por el lado nuestro, Rubén Mijares, virtuoso en el cubrimiento de varias disciplinas, alternaba su tarea en tierras tachirenses con el desarrollo del béisbol profesional venezolano.

Por la humildad y la modestia que siempre lo ha acompañado, el periodista Frank Depablos Useche (parte superior izquierda), autor de esta y muchas crónicas más sobre la Vuelta al Táchira en Bicicleta, no se menciona como uno de los grandes aportantes, con su fina pluma, al engrandecimiento del mayor evento deportivo de los tachirenses. Pero la comunidad ciclística venezolana sabe de su inmenso aporte.

El día a día era angustiante para los enviados especiales de esas épocas porque sólo existía el auxilio de las líneas telefónicas y en algunas circunstancias el télex. Era el imperio caprichoso de las máquinas de escribir, muchas veces llevadas en las piernas, sin olvido que, en las vetustas casas periodísticas, algunas, estaban ceñidas todavía a las rígidas, humeantes y prácticamente inamovibles galeras de plomo.

El acompasado crecimiento del evento, paso grande y firme con ribetes de calidad, superada la primera edición, fue acompañado en los años sucesivos, en alternancia, por otros enviados especiales como Rafael Matallana, Carlos Eduardo Tapias “Tapitas”, Jairo Giraldo, Rafael Mendoza, entre otros, porque luce imposible mencionarlos a todos, unos por olvido y otros por razones de espacio.

Destacable también el marcado interés de las agencias internacionales, UPI (United Press Internacional), AP (Associated Press), AFP (Agencia Francesa de Prensa), Efe, Ansa, Reuters, como las más destacadas y fieles, que año tras años desplegaban esfuerzos para llevar hasta sus abonados las incidencias de la Vuelta al Táchira.

En lo correspondiente a las agencias nacionales, rol principal para Venpres que tuvo en Humberto Rodríguez Guevara su principal aliado al darle cobertura a la cita anual durante varios años.

Evolución criolla

Al marcado trío tachirense de la edición inicial (Valecillos Rosales, Nieto Serrano, Rosales Cárdenas), en línea sucesora nuevos rostros, nuevos medios como el caso de Diario de La Nación 23 de diciembre de 1968 que, al igual que La Hora en 1956, grandes titulares, grandes fotos como rasgos principales, quebró el periodismo deportivo tachirense en dos, timoneado en esa oportunidad por Ramsés Díaz León, tenaz, consecuente, gran colaborador en su trajinar periodístico y señorial en sus atributos como persona.

Así, en esa conjunción de esfuerzos, mejora de la tecnología (aparición del fax, computadoras portátiles, internet), el cubrimiento periodístico de la Vuelta al Táchira labró camino, creó estilos, forjó su pelotón de voceros en la prensa escrita nacional y regional, con sus respectivas generaciones, de las que pueden mencionarse en los años 60-70 a Alfonso Saer (El Nacional), destacada y dorada pluma que ha contribuido a jerarquizar en elevado promedio el ritmo del ciclismo venezolano hasta nuestros días; Cirilo Depablos Soto (Diario Católico), maestro primero, periodista después, con rasgo silencioso, sencillo y certero en el decir; Víctor Julio Cárdenas Neira (La Nación), mordaz, insolente muchas de las veces, pero agudo en el decir; Gustavo Enrique Carrillo (La Nación), Nelson Augusto Buitrago (La Nación).

En Caracas, por esos tiempos el apoyo lo brindaban periodistas como Carlos Ortega (El Nacional), Rubén Rojas Jackson (El Universal) mientras Humberto Galarza, in situ, seguía el día a día de los ciclistas para las páginas de Meridiano, periódico especializado en deportes que rápidamente entendió la grandeza del giro tachirense.

Otros periódicos del interior como Panorama en Maracaibo, El Carabobeño en Valencia y El Impulso en Barquisimeto, sin falta, de manera ininterrumpida durante varias décadas dieron su aporte y sus piezas: José Flores Ávila y Favio Pabón Portilla por El Impulso; Raúl Albert y Raúl Medina Sella (El Carabobeño) y dos Alexander, Contreras y Montilla lo hicieron con Panorama.

En una segunda línea de fuego cruzado, sin cese de acciones años tras año, también en tropel, nueva camada al frente, nuevos nombres nucleados prácticamente en un Grupo, a buen Ritmo con exponentes que han dado cubrimiento por oleadas desde los años 80 hasta nuestros días: Jhonny Villarroel (El Nacional), Miguel Ángel Sánchez (El Carabobeño-Notitarde), Orangel Valera (El Regional), Joel Casanova (El Impulso), Carlos José Méndez (El Impulso), Gonzalo Rey Muñoz (La Nación), Carlos Suárez (La Nación).

Puño y letra

Al estilo de los grandes eventos, la Vuelta al Táchira tiene en su galería un par de libros, siendo Humberto Boscán, oriundo de Maracaibo y Misael Salazar Flórez, hijo adoptivo de San Cristóbal, sus autores.

El periodista Humberto Boscán (derecha) es el autor del primer libro escrito sobre la Vuelta al Táchira

Humberto Boscán y Misael Salazar Flórez, con vocación y formación periodística ambos, capaces los dos de surcar con éxito los enrevesados actos de la vida, desde lo más diminuto hasta lo monumental, sin quiebres, repliegues o dobleces, solo guiados por la firmeza de sus plumas, enraizadas, entroncadas siempre en el relato de la verdad. Boscán, más añejo con su Historia de la Vuelta al Táchira que resume las catorce primera ediciones y Salazar Flórez, más reciente con la Vuelta al Táchira, 53 años de historia, en épocas distintas jalonaron la historia del evento anual y osaron publicar, en estilos diferentes, detalles de la gran prueba, para ser los únicos hasta los momentos. Es decir, se adelantaron un paso al gran pelotón de periodistas que a través de los tiempos han podido, de alguna manera, decir, contar, narrar, compendiar, analizar las características de una prueba que en sus años iniciales rápidamente remontó colinas para ubicarse en lo más selecto del grupo continental, ascenso que en los últimos años ha perdido su acelerado ritmo para ceder espacios conquistados.

El texto más actualizado sobre la historia de la Vuelta al Táchira

Toque femenino

El toque femenino, curvilíneo, infaltable en el peregrinaje de más de medio siglo de la Vuelta al Táchira también se ha hecho sentir y corresponde a Teresa Márquez Soto el rótulo de pionera. Versátil en su quehacer periodístico, la oriunda de San Cristóbal se encargó de fijar las pautas iniciales, seguidas en los años por Peggy Quintero, quien varias veces acudió a la cita en representación de Meridiano, al igual que Izvett Rebolledo lo hizo para El Siglo de la ciudad de Maracay, María Carolina Rivero (El Impulso), María de los Ángeles Ramos (La Verdad), Leandra Ramírez (jefatura de prensa) y Dayana Quintero (radio).

En los últimos años, una mexicana universal Giorgina Ruiz Sandoval “Goga”, conocida por su tesonera, profunda y amplia labor en cadenas televisivas especializadas en ciclismo, Tour de Francia como prueba principal, acudió a conocer de primera mano, como debe ser, la Vuelta al Táchira.

Mención especial

Mención especial hace el periodista Frank Depablos al colega Homero Duarte Corona, quien ha sido testigo y protagonista de más de una edición de la Vuelta al Táchira en Bicicleta

En cierre, epílogo del extenso peregrinaje de los periodistas en la fase previa, años anteriores a la Vuelta al Táchira y luego en el desarrollo de la misma, capítulo aparte, mención especial para Homero Duarte Corona, quien debe ser el periodista con mayor número de ediciones cubiertas, con el halago principal que primero lo hizo en el manejo de la imagen, expositor de los planos épicos para intentar dar a conocer la amplia geografía por donde transitaba la Vuelta hasta los años recientes, en los que el detalle del ciclista, su cara, su gesto asumían el rol principal, para incursionar después con éxito como redactor, tarea cumplida a cabalidad y trazas importantes para el rango hemerográfico de la prueba, bagaje que puede disfrutarse a plenitud en las páginas impresas de Diario de La Nación, en las que todavía presta sus servicios, sin olvido del tiempo que laboró en el desaparecido Diario Pueblo.

También, en las últimas ediciones, ante la merma de voceros de la prensa escrita, la aparición de un buen puñado de jóvenes periodistas virtuosos en el manejo de las redes, productores de contenidos, en lo que pudiera interpretarse como la nueva imagen, nueva visión de la Vuelta al Táchira, en el intento de no rezagarse de la actualidad mundial. (Frank Depablos Useche)

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