Trabajo sexual 2.0, la modalidad post pandemia

Al igual que el comercio o el sector industrial, el trabajo sexual en Ecuador se vio muy afectado por la pandemia.  

La pandemia también cambió las reglas de juego del trabajo sexual

Jonathan P. Luna /Corresponsal/Lima

Hablar del trabajo sexual en Quito es tocar también la parte humana que tiene este oficio y cómo desde la llegada del Coronavirus a Ecuador, también se encuentra en problemas.

Desde el pasado 16 de marzo de 2020, fecha que el país andino entró en cuarentena, los puestos de empleo han bajado considerablemente. 

En la capital existen varias organizaciones de hecho, donde las personas que ejercen esta profesión, pueden estar protegidas y respaldadas a fin de no ser violentadas o vulneradas en sus derechos. Una de ellas, la Asociación de Trabajadoras Sexuales por un Futuro Mejor, cuenta con 150 integrantes quienes se ubican en sitios como el centro histórico, la Plaza del Teatro, la Plaza Grande y La Marín.

Según la publicación realizada por diario El Universo, el pasado 18 de mayo de 2020, “La mayoría de mujeres que se la pasan en las calles del Centro Histórico, superan los 40 años.  Hay personas que se están arriesgando y saliendo a trabajar porque hay dueños de casa que no entienden y exigen el pago del arriendo. Dos tienen cáncer y cinco diabetes.”   

Desde el Municipio de Quito, la ayuda para este sector se materializó en la entrega de kits alimenticios, esto en torno a un plan para sectores más vulnerables del Distrito. Para ello, el parque Cumandá sería el sitio de encuentro y el documento a presentar sería la cédula. Otras instituciones como la Prefectura de Pichicha y la fundación Hermanas Amadas, también apoyaron para dotar de víveres.

Redes sociales: Un espacio de seducción y trabajo

Por otro lado, la Asociación de Trabajadoras Sexuales Trans de Quito, que actualmente cuenta con 80 trabajadoras sexuales, han recurrido a las redes sociales para continuar con su trabajo. “Sitios web, cuentas en redes y WhatsApp, un anuncio sencillo para publicar fotos y dejar el número”, explica el mismo medio mencionado.  

En Ecuador, como en el resto del mundo, todo cambió con la llegada del Covid-19

Con las medidas de restricción durante abril y mayo, emitidas desde el Ejecutivo, las calles de la ciudad de Quito se convirtieron en espacios deshabitados. Esto perjudicó de sobremanera a todos los sectores de la economía. En el caso del trabajo sexual, los encuentros físicos pasaron a ser virtuales, o mediante cita, a través de medios electrónicos o plataformas digitales, a fin de coincidir en un lugar específico y con las medidas de bioseguridad.  “Las medidas de aislamiento social para evitar la propagación del Covid-19 no paran la prostitución. En Ambato aún se pueden observar varias mujeres ofreciendo servicios sexuales en calles céntricas de la ciudad”, publicó el Diario La Hora, el pasado mes de abril de 2020.

Vivir al diario

Sí bien la tecnología y las redes sociales permiten crear interacción con más personas, existen mujeres que prefieren trabajar el día a día, utilizando los mismos espacios públicos para llamar la atención de algún usuario y de esta manera conseguir un sustento para su familia. “Es una situación muy difícil, tengo miedo de contagiarme, pero soy madre, y mis hijos deben comer y sino trabajo de qué vivo, utilizó mascarilla, me pongo atractiva, también hago video llamada” comentó Karla S. en una entrevista realizada por teléfono. Durante el contacto con el usuario se negocia el precio, así como el lugar.

El panorama para los varones no es distinto. Antes de la pandemia, personas de nacionalidad extranjera se ubicaban en varias partes de la ciudad de Quito y realizaban trabajo sexual, pero con el golpe del Covid-19 y la imposición de medidas, la situación económica cambió y su manera de ofrecer sus servicios también. Según datos estadísticos del Diario La Hora, expuestos en abril de 2020, “80% de trabajadores sexuales son hombres extranjeros, mientras que el 90% de mujeres son adultas mayores y jefas de hogar.”

Muchas trabajadoras sexuales trabajan en las calles de Quito y otras ciudades, a pesar de las restricciones

Para finales de mayo e inicios de junio del año en curso, desde el COE Nacional se dio la apertura y autorización para que algunas ciudades cambien de color, el semáforo de rojo a amarillo, entre ellas, Guayaquil, Durán y posteriormente Quito. Con esto, las restricciones a la movilidad serían distintas, pues el toque de queda sería desde las 21 horas, hasta las 5 horas am y los locales comerciales podrían abrir con la mitad de su aforo.  Además, la ciudadanía podría salir a realizar diferentes actividades con la obligatoriedad de llevar puesta la mascarilla.

 Sin embargo, los lugares de centro de diversión para adultos permanecen cerrados, aún no existe una fecha para su apertura. Mientras tanto, las calles se convierten en espacios donde se observa mayor presencia de hombres y mujeres que ofrecen trabajo sexual.

Es debido a la falta de ingreso, toque de queda, entre otras. Sin embargo, al igual que el sector del comercio y la producción industrial, el trabajo sexual también fue golpeado por el Covid-19.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *