El nuevo rey viene de “El Charco”. (Ángel Yesid Camargo gana la XXVI Vuelta al Táchira en Bicicleta, 1991). XXVIII

Crónica tomada del libro: La Vuelta al Táchira en Bicicleta. (53 Años de Historia), escrito por el periodista Misael Salazar Flórez

Con el equipo colombiano que llegó a disputar la vigésima sexta edición de la Vuelta al Táchira venía otro ciclista campesino nacido en «El Charco’; una vereda de Paipa (Boyacá), la región de Colombia que tantos y tantos pedalistas buenos ha parido.

Ángel Yesid Camargo no fue, precisamente, uno de esos ciclistas eximios como José Patrocinio Jiménez, Rafael Antonio Niño o Miguel Samacá, pero sus fuerzas le alcanzaron para ganar una etapa de la Vuelta a España disputada en Andorra, la Vuelta a Cundinamarca, la Clásica de Fusagasugá y disputar -aunque sin mayor éxito– el Tour de Francia, La Vuelta al País Vasco, La Milán-San Remo, El Tirreno-Adriático y la Dauphiné Liberé, entre otras. La vuelta de 1991, que hizo suya desde la primera etapa, se disputó sobre 1414 kilómetros venciendo a casi 100 pedalistas que se habían inscrito de España, Italia, Colombia y Venezuela.

Campeón de punta a punta

No ganó una sola etapa en la Vuelta, Ángel Yesid Camargo, pero fue el rey.

¿Quién dijo que hay que ganar una etapa para ser el campeón de la vuelta? En contraste, Cirilo Correa, «El Canario» Correa, Enrique Campos y Nicolás Reidtler, ganaron muchas etapas de una vuelta y no pudieron llegar al podio el día de la premiación definitiva. Así es el ciclismo.

El caso es que Ángel Yesid Camargo se hizo líder de la vuelta cuando culminó la primera etapa disputada entre San Cristóbal y Colón y donde ganó Robinson Merchán y nadie más supo lo que era saborear el liderato, aunque fuera de manera provisional. Leonardo Sierra había llegado a la vuelta convertido en una estrella, pero perdió mucho tiempo, precisamente en la primera etapa.

El equipo de la Lotería del Táchira se retira de la carrera

Otro dato significativo: Samuel Villamizar fue el primero en partir en el prólogo de la vuelta e impuso tal tiempo que nadie lo pudo destronar. Se marchó a la concentración a bañarse. Cuando llegó el momento de la premiación no se hallaba en el sitio, de manera que Leandro Coco tuvo que recibir el trofeo.

Entre Colón y Santa Bárbara del Zulia ganó el italiano Mario Marcozzi y el líder era el de «El Charco». En las etapas sucesivas el líder era el de «El Charco».

Las noticias más destacadas de la vuelta fueron la victoria de «El León de Maporal’: Leonardo Sierra, en la séptima etapa que terminó en La Grita, porque el merideño ganaba esta etapa por tercer año consecutivo.

Se retira la Lotería

La otra noticia fue el retiro del equipo de la Lotería del Táchira cuando faltaban dos etapas para terminar la vuelta.

Leandro Coco, el reconocido Director Técnico de la Lotería del Táchira, insultó a los ciclistas colombianos llamándolos «sucios y asquerosos». Decía el polémico entrenador que no era posible que Colombia tuviera en la vuelta más de un equipo porque ello implicaba una ventaja sobre el resto de las escuadras que disputaban la carrera. Sus arrebatos llegaron hasta ordenarle al equipo lotero que abandonara la carrera y con ello facilitaba el camino para que Ángel Yesid Camargo avanzara hacia la conquista del tercer título para Colombia de manera consecutiva, pues Luis Felipe Moreno venía de ganar en 1989 y José Vicente Díaz lo había hecho en 1990.

Si la vuelta del año anterior se había caracterizado por el triste espectáculo que ofrecieron comisarios y ciclistas, en esta oportunidad fue el técnico de la Lotería el que aportó su temperamento para deslucir la carrera.

La vuelta concluyó con las etapas disputadas entre San Cristóbal y San Antonio del Táchira, el tradicional circuito de San Cristóbal y el llamado circuito metropolitano. Ya la vuelta había alcanzado la mayoría de edad. Ya la vuelta podía soportar estos intentos por deslucirla y desmejorarla. El de «EI Charco» levantó la copa para celebrar el tercer triunfo de Colombia en igual número de vueltas disputadas de manera sucesiva. Culminaba otra edición más de la Vuelta al Táchira y tendríamos que esperar casi dos largos años para el próximo evento calapédico. La emoción nos había solicitado unas vacaciones prolongadas.

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