55 ciclistas exageran la protesta. (El “Chente” Díaz gana la XXV Vuelta al Táchira en Bicicleta, 1990). XXVII

Crónica tomada del libro: Vuelta al Táchira en Bicicleta. (53 Años de Historia), escrito por el periodista Misael Salazar Flórez

El primero de mayo de 1995, un ciclista boyacense, José «Chepe» González, pedaleaba muy duro en una prueba contra reloj con la que terminaba la Vuelta a Colombia de aquel año.

Quería «El Chepe» González ganarle la vuelta al antioqueño Juan Diego Ramírez, pero quería, también, de alguna manera, homenajear con su esfuerzo a un paisano suyo, campesino como él, ciclista como él, boyacense como él, a quien habían asesinado la noche anterior en las calles de Bogotá: José Vicente Díaz.

Fue esta la vuelta en que ciclistas y comisarios se declararon en huelga contra los directivos de la carrera

Este ciclista nacido en Tunja en 1965, a quien todos conocíamos como «El Chente» Díaz, era el mismo que había sufrido una fractura de clavícula en una Clásica de Santander, hecho que lo condujo a un largo reposo y era el mismo que, producto del accidente, pensó en retirarse del ciclismo a temprana hora. Martha, su esposa — contaría el mismo José Vicente Díaz–, fue quien le dio el ánimo y la fuerza para que continuara aferrado al ciclismo.

Ese ciclista que habían asesinado en Bogotá el 30 de abril de 1995, a los 30 años de edad, era el mismo José Vicente Díaz que había ganado la Vuelta al Táchira de 1990, es decir, al año siguiente de la victoria de Luis Felipe Moreno. Fue también el ciclista que ganó la primera etapa de la edición vigésima quinta de la vuelta, el mismo día de su cumpleaños y el mismo que repitió la victoria al día siguiente en la etapa que llegó a Pamplona después de 19 años sin que el giro andino arribara por aquellas tierras.

Díaz ganó también la contra reloj, mantuvo el liderato en la etapa que llegó a Siberia donde ganó Hernán Buenahora y defendió el liderato en la sexta etapa que se corrió entre San Joaquín de Navay y Colón donde ganó Manuel Guevara y en la etapa Colón -Tovar donde ganó Luis Espinoza.

Siempre con la camiseta de líder que había conquistado el día de su cumpleaños, José Vicente Díaz superó el tramo Tovar-La Grita donde se impuso Carlos Ropero y en el circuito de San Cristóbal donde ganó Hernando Afanador. En esta vuelta, Alexis Méndez tuvo que luchar solo contra los ciclistas colombianos. El comentarista colombiano, Alfredo Castro, lo bautizó como El Miura, en referencia a la marca patrocinante del equipo de la Lotería del Táchira.

La vuelta de las decepciones

Pero esta que ganó «El Chente» Díaz, fue también la vuelta de las decepciones. En la etapa que se corrió entre Rubio y San Cristóbal, pasando por San Antonio del Táchira, la partida se produjo con retraso debido a una protesta de los jueces y cronometristas, quienes manifestaron su molestia porque la directiva de la vuelta no les cancelaba sus honorarios.

Subsanado el impase con los jueces, se produjo la protesta de los ciclistas. Los corredores, incluyendo al líder, José Vicente Díaz, se sumaron a una protesta, alegando que el clima ponía en peligro su humanidad. Fue, en síntesis, una manera exagerada de asumir la protesta.

Hermes García acepta la deshonra

El colmo llegó incluso hasta lo antideportivo. Todos los ciclistas, incluyendo al líder, se pusieron de acuerdo para que el último pedalista de la clasificación general, Hermes García, se fuera en solitario a ganar la etapa. Era la única manera en que podía ganar una fracción este ureñense. Quizás por eso aceptó la deshonra a la que lo sometió la caravana de mutuo acuerdo.

Fue esta la manera en que los ciclistas protestaron por lo húmedo del terreno. Fue esta, en definitiva, una forma de exagerar la protesta. No corrieron ese día, se dedicaron a echar chistes. No compitieron ese día, le expidieron permiso al último ciclista de la clasificación para ridiculizar la carrera. Fue esta la forma en que 55 pedalistas que aún quedaban en carrera, exageraron risiblemente la protesta.

Es muy probable, también, que esta haya sido la vuelta al Táchira en que más música se escuchó en las móviles que trasmitían la vuelta para matar el aburrimiento. Fue esta, además, la vuelta, en que más tiempo tuvimos la oportunidad de escuchar a Alfredo Sadel y es eso quizás lo único que podemos destacar de este capítulo oscuro de la Vuelta al Táchira en Bicicleta del año 1990.

Claro que ya José Vicente Díaz se había ganado la vuelta. Y con todo y que había formado parte de la componenda, había hecho méritos para ser el nuevo rey de la carrera. Cuando decidieron poner en ridículo a las autoridades de la vuelta y al espectáculo mismo, ya las cartas estaban echadas. Ya el nuevo campeón se llamaba José Vicente Díaz. Cinco años más tarde -lo dijimos–, cayó muerto por una bala asesina en una calle de Bogotá. De la gloria de «El Chente» Díaz sabemos mucho. De sus asesinos no sabemos nada.

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