Colombia regresa por los laureles. (Luis Felipe Moreno gana la XXIV Vuelta al Táchira en Bicicleta,1989). XXVII

Crónica tomada del libro: Vuelta al Táchira en Bicicleta. (53 Años de Historia), escrito por el periodista Misael Salazar Flórez

Desde 1981 cuando ganó Carlos Julio Siachoque, habían transcurrido ocho largos años sin que Colombia saboreara de nuevo las mieles del triunfo en la Vuelta al Táchira.

En ese trayecto, sin embargo, los herederos de «Cochise’; Álvaro Pachón, Miguel Samacá y compañía, habían ganado el Tour del Avenir con Alfonso Flórez Ortiz y la Vuelta a España con Lucho Herrera. En otras palabras, los colombianos habían conquistado Europa.

En 1989 llegaron «Los Escarabajos» en busca de la vuelta al Táchira, como lo habían intentado el año anterior con Martín Farfán o como se lo propusieron sin éxito en otras oportunidades. El equipo que venía tras la reconquista estaba integrado por Mario «Remolacho» Martínez, José Vicente Díaz, Gustavo Pardo y Luis Felipe Moreno·

El reto era gigantesco. La Unión Soviética había regresado con su quíntuple campeón del mundo y ganador del año anterior, Viacheslav Ekimov. La Lotería buscaría la vuelta con Lindarte, Alba y José Villamizar. Cadafe regresó con Luis Barroso y Mario Medina, entre otros. Cuba, España e Italia también llegaron buscando los honores.

Luis Felipe Moreno recuperó para Colombia el título de la vuelta que en las últimas ediciones le había resultado esquivo

Como el año anterior, Viacheslav Ekimov ganó el prólogo que esta vez tuvo como escenario la ciudad de Maracaibo, desde donde arrancó la vuelta por primera vez en sus 24 años. Ekimov también ganó la primera etapa, un circuito en la Ciudad del Sol Amada y esta era ya una señal peligrosa que lanzaban los «misiles “soviéticos que habían llegado al Táchira.

Moreno da el primer campanazo

Pero desde la primera etapa que se corrió entre Maracaibo y Valera, la historia comenzó a escribirse con tinta colombiana. Ganó en la ciudad trujillana Luis Felipe Moreno, un joven que había sido agricultor en Cáqueza (Cundinamarca) y que cuando murió su padre se marchó de la casa buscando futuro y lo consiguió repartiendo medicinas montado en una bicicleta. Moreno desplazó a Ekimov del liderato. Sucedió como dijo en aquella oportunidad un narrador colombiano: «Moreno los esperó en la subidita’; se puso el mailot de líder y con él llegó hasta el final de la vuelta.

Fernando Correa, quien entregaba al ciclismo las últimas fuerzas que le quedaban, ganó entre Caja Seca y Tovar; José Villamizar ganó entre Tovar y La Grita y el cubano Roberto «Cocodrilo» Rodríguez hizo suya la victoria en el circuito disputado en San Cristóbal. La clasificación general se hallaba intacta, siempre con Luis Felipe Moreno como líder de la carrera.

 En la sexta etapa que llegó a Siberia volvió a ganar «El Canario» Correa; Leonardo Sierra ganó en Rubio y, como el año anterior, Viacheslav Equimov» voló» en la contra reloj, pero esta vez las circunstancias eran distintas. Moreno, el líder, fue tercero y las dudas, si las había, empezaron a disiparse: el colombiano se asomaba ya como el casi seguro campeón de la vuelta, aun cuando restaban dos etapas para concluir el giro.

Colombia empieza a celebrar

En la novena fracción, entre San Cristóbal y San Antonio, ganó el joven Luis Barroso. En Colombia empezaba a celebrarse la reconquista del título de la Vuelta al Táchira.

Por primera vez se disputaron 10 clasificaciones en la Vuelta al Táchira

En la última fracción, entre San Antonio del Táchira y San Cristóbal, ganó el ciclista de Barichara (Santander), Hernán Buenahora, pero la noticia era que Colombia había recuperado el título y el prestigio que había alcanzado en la ya mundialmente conocida Vuelta al Táchira.

Ausente algunos años de la vuelta, por inconformismo con el recorrido de la carrera, por divergencias entre sus directivos, por tener la mira en otros horizontes como el ciclismo europeo, Colombia había regresado sin suerte, algunas veces; sin la fuerza necesaria en otras oportunidades, pero esta vez pudo subir al podio para recuperar el título de la vuelta grande de América.

Parecía que los colombianos habían dejado atrás ocho años convertidos en tragedia, porque incluso hubo vueltas donde los ciclistas de la comarca vecina regresaron a su país como habían llegado al Táchira: con las manos vacías. Peor aún, porque cuando llegaron al Táchira al menos traían sus alforjas infladas de esperanza. Luis Felipe Moreno se encargó de resarcir tanta soledad de victoria.

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