La vuelta es para un campeón del mundo. (Ekimov gana la XXIII Vuelta al Táchira en Bicicleta,1988). XXVI

Crónica tomada del libro: La Vuelta al Táchira en Bicicleta. (53 Años de Historia), escrito por el periodista Misael Salazar Flórez

Entre los 62 pedalistas que se inscribieron para disputar la vigésimo tercera Vuelta al Táchira en Bicicleta, se hallaba un joven de 22 años que había intentado ser fondista y esquiador antes que ciclista.

Llegó al Táchira en enero de 1988 con cuatro títulos mundiales en el ciclismo de pista y el récord mundial de la hora aficionada que había intentado batir, inútilmente, el gran ciclista italiano Francesco Moser.

Pero no era desconocido este rubio ciclista parta los aficionados tachirenses. Cuando Carlos Alba ganó la vuelta, aquel joven nacido en Wiburt (Rusia) — a escasos 30 kilómetros de la frontera con Finlandia–, había ganado el circuito de la vuelta disputado en San Cristóbal y la etapa contra reloj individual: se trataba de Wiacheslav Ekimov.

Esta, la de 1988, fue también la vuelta en que debutó otro joven, del Barrio Libertador de San Cristóbal, Luis Barroso, quien junto al «León de Maporal’, Leonardo Sierra, le demostraron al mundo de qué material estaban hechos ciclísticamente.

Ekimov llegó a disputar la Vuelta al Táchira con 4 títulos mundiales

Se habrá de recordar esta edición del giro ciclístico, también, porque fue la vuelta en que desertó del Velódromo el equipo del estado Lara, negándose a participar en la carrera.

Con dos sextetas colombianas (entre las cuales se hallaba Martín Farfán), Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, Unión Soviética y Venezuela, arrancó la vuelta que debía recorrer mil 281 kilómetros en nueve etapas.

Ekimov comienza ganando

El cuádruple campeón mundial y récord de la hora, Wiacheslav Ekimov, comenzó ganando el prólogo. Ahí lanzó el primer campanazo, pero fue desplazado al segundo lugar de la general en la primera etapa, fracción «A’; que ganó su paisano Dimitri Jdanov en Santa María de Caparo.

En la segunda etapa que ganó Martín Farfán, con llegada en Siberia, Ekimov rueda por el piso y aun así alcanza a ocupar el cuarto lugar en la general. En la tercera fracción que llega a San Antonio del Táchira, el ruso es tercero en la general detrás del líder Farfán y Luis Barroso y se mantuvo en la etapa que terminó en La Grita y que volvió a ganar Leonardo Sierra como lo había hecho el año anterior.

Cuando terminó la quinta fracción en Tovar, Ekimov le descontó dos segundos al líder Farfán. No era mucho tiempo, pero si era mucho el optimismo y la esperanza del campeón del mundo.

El campeón de la vigésima tercera vuelta al Táchira corrió 15 Tour de Francia

Cuando se corre el circuito en San Cristóbal, a Martín Farfán se le revienta un tubular y a Barroso se le sale la cadena de la bicicleta en el momento decisivo, circunstancia que aprovecha el ruso para ganar la etapa y asumir el liderato de la carrera. Leandro Coco, el técnico de la Lotería, prefirió que ganara Ekimov, sobre la desgracia de Farfán y Barroso, este último, un ciclista novato que corría por CADAFE. La molestia de los aficionados con el técnico italiano parecía razonable. Estaba previsto que Ekimov ganara la contra reloj individual y se colocara la camiseta de líder, pero cuando llegó la prueba contra el cronómetro ya el plusmarquista mundial era el líder de la carrera y lo que hizo fue consolidar sus aspiraciones.

Antes de la celebración, el drama

Le quedaba el último tramo de la carrera y le quedaba un trance, es decir, un escollo antes de abrazar el gran trofeo: En la última etapa, el líder sintió que se le reventaba un tubular de su bicicleta, pero ahí estaba otra vez el gregario, el ángel de la guarda: Alexander Krasnov. Este otro bregador ciclista de la vuelta al Táchira, se bajó de su caballito de acero, desmontó el tubular y se lo acomodó al líder. La misión de Krasnov era llevar a Wiacheslav Ekimov a la cima, que en la vuelta al Táchira equivale a la gloria.

Ni la caída en la segunda etapa que llegó a Siberia, ni los ataques de los colombianos, ni las jóvenes ilusiones de Luis Barroso y Leonardo Sierra, ni el reventón del tubular en la última etapa, impidieron que el campeón del mundo hiciera suya la vuelta de 1988.

 Cuando Ekimov le dio la vuelta triunfal al Velódromo, los aficionados recordaron a Morozov, a Mijailov, a Galialetdinov y a Gusiatnikov, entre muchos otros ciclistas rusos que han hecho aún más grande la Vuelta al Táchira. Ekimov había sumado un gran trofeo a su ya extraordinario palmarés: en 1984 había conformado el equipo soviético que se coronó campeón en la persecución individual y perdió en el esfuerzo individual con el australiano Vuts a quien venció un año más tarde. En 1986 repitió en la persecución individual en Colorado Springs.

15 Tour de Francia

En 1988, cuando ganó la Vuelta al Táchira, ganó el Regio Tour y el Tour de Normandía y ganó la medalla de oro en los 4 mil metros persecución individual en los Juegos Olímpicos de Seúl. También fue campeón olímpico de la contra reloj individual en Sidney 2000.

Entre 1988 y el año 2005, el campeón Ekimov ganó 48 carreras a nivel internacional y participó en 15 Tour de Francia terminándolos todos, excepto el último.

Con sobrada razón, Wiacheslav Ekimov, el Director del equipo Katusha, en el año 2017, donde militaba Joaquín «Purito» Rodríguez, fue catalogado como el mejor ciclista ruso del siglo XX. Este es el campeón de la Vuelta al Táchira de 1988.

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