El triunfo alcanza para un gregario. (Elio Villamizar gana la XXII Vuelta al Táchira, 1987). XXVI

Crónica tomada del libro: Vuelta al Táchira en Bicicleta: (53 Años de Historia), escrito por el periodista Misael Salazar Flórez

Gregario no es precisamente una palabra de buen significado en la primera acepción de la Real Academia de la Lengua, que la define como borrego, servil, mediocre, vulgar e impersonal.

En el lenguaje del ciclismo la situación cambia diametralmente, porque gregario es aquel ciclista que comulga con el trabajo en equipo, que ayuda al capitán o al líder de la escuadra, que se convierte en el ángel de la guarda de quien porta la camiseta de líder o de quien es el candidato a portarla. Eso fue lo que hizo Elio Villamizar durante muchas carreras como integrante del equipo de la Lotería del Táchira.

Fue un excelente gregario de Mario Medina cuando el muchacho de «El Corozo» disputaba la Vuelta al Táchira. Fue un gregario de oro para Carlos Alba cuando el bogotano luchaba por ganar la vuelta y fue un gregario de oro para José Lindarte cuando el soldado de Rubio se hizo campeón de la edición número veinte de la vuelta.

Luego de ser campeón de la vuelta, Elio Villamizar fue electo Presidente de la Asociación Tachirense de Ciclismo

Pero el triunfo también alcanza a veces para los gregarios. Cuando llegó la hora de disputar la Vuelta al Táchira número 22, regresó Eduardo Alonso a defender el título que había conseguido un año antes. Enrique Campos vino por Harina Juana. José Villamizar corría por Cadafe- Uribante- Caparo. Robinson Merchán vestía la camiseta de Video Ram San Antonio. Mario Medina, Fernando Correa y José Lindarte seguían defendiendo los colores de la Lotería del Táchira.

Colombia continúa ausente

En total se inscribieron 80 pedalistas de Cuba, Rusia, República Dominicana, Guadalupe y Venezuela, quienes debían recorrer 1.378 kilómetros distribuidos en 10 etapas. Colombia continuó ausente de la vuelta.

Contra todas estas figuras, entre las cuales se hallaban varios campeones de la vuelta, tenía que luchar Elio Villamizar y tenía, además, que luchar contra la amenaza de Walter Márquez de paralizar la vuelta para que el gobierno escuchara las demandas de los caficultores tachirenses que, según decía, se hallaban en situación de quiebra.

La vuelta arranca en Caracas

La vuelta arrancó de nuevo con el circuito en Caracas que ganó el barinés Adín Albarrán, pero entre Los Teques y Valencia ganó Justo Galaviz y allí asumió el liderato de la carrera. El velocista mantuvo el suéter de líder en la tercera fracción, una contra reloj entre Naguanagua y San Diego que ganó Fernando Correa y entre Nirgua y Barquisimeto que también ganó «El Canario’:

La cuarta etapa fue una contra reloj por equipos donde triunfó la cuarteta cubana, pero entre Guanare y Barinas Fernando Correa se hizo líder de la prueba y se mantuvo de primero en la etapa Santa Bárbara -Siberia que ganó Pedro Mora.

La gran etapa de Elio

Luego vendría la gran etapa del gregario de oro, Elio Villamizar. Era una fracción larga y complicada entre Fundación y San Antonio del Táchira. Como al fin y al cabo lo que había sido era un buen gregario, los aspirantes al título no lo miraban como el carcelero al presidiario. Por lo demás, muchos de sus compañeros ya habían ganado la vuelta, de manera que lo que pensaba hacer no le causaba ningún remordimiento. Se dio a la fuga en solitario. No le quedaba otra opción: había perdido mucho tiempo en la etapa Santa Bárbara-Siberia y ni siquiera le hizo caso a su técnico, Leandro Coco, quien le ordenó en varias oportunidades que desistiera de la fuga. El estratega italiano creía que era una verdadera locura lo que hacía Elio.

Apenas se hizo acompañar de su sombra y su conciencia. La etapa tenía 5 premios de montaña y 3 metas volantes y los fue devorando uno a uno, siempre en solitario y solitario llegó a la meta en la ciudad fronteriza. Había ganado todos los premios intermedios (ocho en total) disputados ese día y le había descontado a su compañero de equipo, Fernando Correa, 7 minutos y 3 segundos que lo separaban del liderato. Fue un día memorable. Villamizar impuso un nuevo récord en la vuelta. Fue el primer ciclista que ganó todos los premios intermedios disputados en una sola fracción y pasó de la casilla 11 al primer lugar convirtiéndose en el nuevo líder de la vuelta.

Vendría luego el circuito en San Cristóbal, la etapa Colón-Tovar, el tramo Tovar-La Grita que ganó por primera vez Leonardo Sierra y finalmente la etapa Michelena -San Cristó­ bal. Elio Villamizar no quiso soltar el liderato. Había bregado muchos años y no podía darse el lujo de perder la gran oportunidad de su vida. Se hizo campeón de la Vuelta al Táchira en su edición número 22. El nacido en Guaca, un pequeño pueblito de Santander, abandonaba el lugar que humildemente había aceptado durante muchísimas jornadas. Terminaba la época del gregario y comenzaba la época del líder.

Había ganado la Vuelta a Venezuela de 1984 y 1985. En 1986 fue cuarto en el Clásico RCN y también ganador de la Vuelta Internacional al Estado Trujillo. Le faltaba la Vuelta al Táchira y la había conseguido. Luego se fue a Colombia donde defendió los colores del equipo Pony Malta y Pantalones Coquito. Quizás con algo de razón, muchos aficionados decían que Elio Villamizar había obtenido más títulos fuera de su tierra que en su propio estado. La Vuelta al Táchira fue como el gran desquite del gregario de oro.

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