13 mil venezolanos han salido de Ecuador. 17.000 más esperan un vuelo humanitario

Los migrantes venezolanos apenas sobreviven en Ecuador. Muchos esperan regresar a su país.

Migrantes venezolanos con sus maletas en las calles de Tulcán

Jonathan P. Luna/Corresponsal en Ecuador

Ecuador es uno de los países más golpeados por el COVID-19.

Hasta el 28 de mayo de 2020, el número de casos confirmados, según los datos emitidos por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional fue de 38. 471. Además, existen 5. 449 personas fallecidas, de las cuales 3 313 son por afectación del nuevo coronavirus y otras 2. 136 por sospecha de la enfermedad.

A pesar que el número de casos va en aumento, las autoridades de Gobierno emitieron nuevas reglas para que varias ciudades a nivel nacional, vuelvan a sus actividades. Este país sudamericano, puso en marcha un plan de semaforización para retornar a la nueva normalidad, el cual, depende de la autorización del COE para cambiar de color. Por ejemplo, si una ciudad no registra casos de contagios, el color de semáforo es verde, mientras que, si una localidad tiene aumento de casos pasa directamente al rojo.  “Cuenca, junto con Ambato y La Libertad, entre otros cantones, conforman el grupo de 30 ciudades que ya están en semáforo amarillo, se espera que 11 más pasen a este color”. Así lo informó el Diario El Universo.

Migrantes en medio de la pandemia

Mientras tanto, hombres y mujeres con niños en brazos muchos sin mascarilla, piden una ayuda para alimentar a su familia o hacen el trabajo de limpia parabrisas, para conseguir algún sustento sea este económico o alimenticio. Al igual que a los ecuatorianos y demás residentes de otros países, la pandemia perjudicó la economía nacional, motivo por el cual, miles de personas se quedaron sin empleo. En el caso particular de los venezolanos, hasta sin techo se quedaron, esto motivó a que centenares de personas emprendan un viaje a pie, con rumbo a la frontera norte en Rumichaca, y así retornar a su país de origen.

Mediante información difundida por Teleamazonas, “entre enero y abril de 2020, más de 13 mil ciudadanos venezolanos han salido por pasos regulados y más de 17.000 migrantes se han registrado en el Consulado de Venezuela en Quito para optar a una repatriación aérea a su país.

A pesar que Guayaquil, epicentro de la pandemia retornó a las actividades, su aeropuerto y terminal terrestre continúan cerrados. Por otro lado, la capital se mantiene con medidas de restricción a la movilidad y toque de queda a partir de las 14h00 pm. Sin embargo, la presencia de personas en horas de la mañana es masiva. En diferentes sectores de Quito, se puede observar a individuos que realizan venta informal, se ubican en las afueras de los centros de abasto, así también en las intersecciones de las avenidas, para ofrecer mascarillas, tapa rostro, guantes, entre otros productos con la finalidad de conseguir algo de dinero.  

¿Dónde está mi lugar?

Hasta antes de la pandemia, los refugios temporales para las personas extranjeras eran los albergues, como es el caso de la Fundación Hogar de Cristo, ubicada en Guayaquil y que atiende a migrantes en condición de vulnerabilidad. En Quito, por otro lado, está el albergue Casa del Migrante Buen Samaritano, o el San Juan de Dios, así como fundaciones como HIAS, ACNUR, que brindan apoyo legal y asistencia social.

Migrantes venezolanos en las afueras de la embajada venezolana en Quito

Algunas personas optaban por arrendar piezas o cuartos entre tres o más individuos, dividiendo el pago por el uso entre sus integrantes. Y para quienes no contaban con un ingreso económico, los puentes y espacios verdes se convertían en sus hogares.

“Hasta enero de 2020, más de un millón de ciudadanos venezolanos ingresaron a Ecuador de los cuales, alrededor de 400 mil personas se quedaron en el territorio”, expuso Carlos Velasteguí, viceministro de Movilidad Humana a principios de año. Con la aplicación del Decreto presidencial No. 826, los ciudadanos de Venezuela deberían ingresar a un proceso de inscripción para obtener una visa humanitaria, el cual, tendría como último plazo el 31 de marzo del año en curso. Sin embargo, todo se interrumpió debido al golpe de la Covid en el país.

Yuleny Andreina Castillo, venezolana de 24 años, llegó del país llanero hace un año. Comenta que “desde que llegué a Ecuador, me ha ido relativamente bien. Gracias a Dios, pude conseguir trabajo hasta que llegó la pandemia, pero me encontré con tratos de xenofobia, sentían mi acento y armaban un problema. Pero bueno, he aprendido a lidiar con eso. Espero que todo esto pase y así conseguir trabajo”. Actualmente reside en casa de su hermana en el sector de Carcelén, desde donde elabora almuerzos y realiza entrega a domicilio. “Yo no recibí ayuda del Gobierno de Ecuador, conseguí la visa y mediante eso pude trabajar, es doloroso ver cómo mis compatriotas pasan cosas horribles y deben regresar”, agregó Castillo.

El camino de la esperanza

Más de 240 km deben recorrer los caminantes extranjeros para llegar hasta la frontera con Colombia, desde Quito. A ello se suman las horas y los kilómetros recorridos desde su partida, es decir, personas que vienen de Guayaquil u otras provincias del sur de Ecuador. La primera parada es llegar a la embajada de Venezuela en la capital, y luego seguir con su camino hasta conseguir un vuelo humanitario y regresar a su país.  Una travesía que llevará algunos días y donde se enfrentan a los cambios climáticos, posibles asaltos, dormir en la intemperie, escasez de agua y alimento y sobre todo exposición al contagio de Coronavirus. 

Kravelyn Maidelen Pino, es madre de tres pequeños. También es migrante venezolana y llegó a Ecuador hace más de un año, su pareja la trajo con el fin de formar un hogar, pero ella comenta:” Te digo la verdad, si por mi fuera, hoy mismo fuera a Venezuela, pero no puedo por mis hijos, con ellos ya pasaron muchas necesidades. Debo conseguir un trabajo para pagar el arriendo, por suerte una fundación me ayuda aquí, yo creo que todos los venezolanos pasamos por la xenofobia en algún momento, en caso de las mujeres incluso, acoso sexual.” Ahora se radica en Quito y forma parte de las personas desempleadas, sabe que no puede quedarse de brazos cruzados, más aún cuando su pareja ya no está junto a ella.

Sí bien para junio de 2020 algunas ciudades se suman a la reapertura de actividades económicas, el paso a otros países dependerá de las condiciones sanitarias y de la predisposición entre naciones para no aumentar el número de contagios. De la misma manera, la apertura de los terminales aéreos y terrestres dependerá de los gobiernos locales, quienes deberán tomar en cuenta los vuelos humanitarios.

Un panorama que tomará algún tiempo y mientras tanto, familias venezolanas tratan de sobrevivir al pie de un paso fronterizo que hoy está cerrado, pero tienen la esperanza de retornar a la tierra que los vio nacer.

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