Estrategias regionales ¿soluciones mágicas ante la crisis venezolana?

Por Yeanjarvey Salazar (*)

Recientemente, llegaron los buques iraníes cargados con combustible a Venezuela, muchos interpretaron que esta era una posibilidad para EEUU de incrementar la presión sobre el país suramericano y al mismo tiempo, debilitar las alianzas iraníes. No hubo ataque y ni siquiera un intento de bloqueo por parte de EEUU.  

De tal hecho puede sacarse una gran conclusión en relación a la política exterior norteamericana hacia Venezuela; y es que la opción de una invasión de un ejército regular hacia este país es muy baja.

Los recientes acontecimientos indican que la política exterior de EEUU  hacia Venezuela está enfocada en el uso de compañías privadas de seguridad (pequeños grupos pagados de mercenarios) para intervenir en Venezuela y el elemento central: las sanciones económicas.

El estilo del presidente Trump, en su uso indiscriminado de la amenaza, su retórica polémica, y ciertamente su carácter impredecible, esconden las características de su gobierno, y es que Trump es un presidente enfocado en lo económico. Su objetivo central es la recuperación económica a lo interno de los EEUU. Sus armas favoritas en política exterior son las sanciones y las guerras comerciales; Trump tiene tendencia a dejar de lado objetivos estratégico-militares por otros de tipo económico.

La estrategia de los países de la región con relación a la crisis venezolana.

Con un gobierno norteamericano de estas características, América Latina, está afrontando la crisis venezolana como un problema regional. Esta situación ha generado una inusitada ola migratoria que muchos países, de este lado del mundo, no pueden acoger. Entonces, al ser acusado el gobierno venezolano por los EEUU de complicidad el con el narcotráfico, se exacerba la violencia regional en contra del gobierno chavista y el pueblo venezolano. Además, la mala relación de Venezuela con sus pares regionales, hace imposible la cooperación necesaria para afrontar, otro problema más, la pandemia por Coronavirus.

Ya varios paises han manifestado que la opción con respecto a la crisis en Venezuela, es el diálogo, aunado a una bajísima posibilidad de intervención militar; pero queda claro que la opción para solucionar el conflicto venezolano pasa por la promoción de un diálogo entre las partes beligerantes en Venezuela.

En este sentido, los Estados de la región, que son los más afectados por esta crisis, deben ser mediadores y fungir de controladores de los excesos retóricos de muchos voceros de política exterior norteamericana. Tal uso de la retórica, lo que ha hecho es fomentar la cohesión y la unidad en el madurismo, frente a un supuesto, y como vimos inexistente enemigo exterior.

La estrategia de los actores nacionales hacia la crisis venezolana.

En el plano nacional venezolano, es una señal clara que para los actores de los partidos políticos, la opción más realista es la vía del diálogo, frente a factores del gobierno. La realidad indica que no va a haber un apoyo militar hacia actores nacionales con respecto a la crisis venezolana. Muchos pensarán que es imposible hablar con el gobierno, y de hecho lo es, porque con sanciones y amenazas de invasión lo que se ha logrado es unificar más al chavismo.

Este diálogo está dirigido a los moderados y descontentos que están en el gobierno, que en todo grupo político y en todas las épocas los hay, pero que en estos momentos por las razones ya indicadas están muy unidos resistiendo. La idea es generar poco a poco una alianza de opositores no radicales con no radicales del chavismo, quienes conformarían un acuerdo mínimo para liderar una transición. Los estudios de transiciones políticas indican que  éstas son lideradas por miembros descontentos del gobierno saliente.

Los partidos del G4 venezolano (Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular) en teoría muestran un frente unido y un objetivo común, pero en la práctica han perdido el tiempo descalificándose y peleando por lo poco que les deja el gobierno de Maduro. Además, han perdido oportunidades valiosas de ampliar la alianza contraria al gobierno, incluyendo en su seno a partidos pequeños ex chavistas, esos actores de esos partidos si bien no aportan un caudal electoral, si son necesarios para hablar con factores del gobierno descontentos y mejorar la eficacia de la alianza opositora a un gobierno autoritario.

La estrategia de la sociedad civil hacia la crisis venezolana.

Hay que reconocer una debilidad histórica de la oposición venezolana, y es que el chavismo ha sido muy exitoso en desmovilizar a la sociedad civil. En casi 20 años, una sociedad completa se acostumbró a ser asistida, esto siempre le ha generado victorias al gobierno.

Pero es llamativo que en Latinoamérica, prácticamente en todos los países de la región, la sociedad civil espontáneamente ha salido a protestar, incluso con violencia, para generar cambios en los gobiernos. En Venezuela que comparativamente muestra un desempeño económico mucho peor, es donde protestas se ha realizado. Ciertamente, hay un descontento que no se ha materializado en una acción colectiva conjunta.

Todos los venezolanos, y sobre todo los que estamos aún en el país, debemos cambiar esa mentalidad rentista que mantiene al gobierno. Y es que además, la realidad nos indica que no va a existir un Gobierno que nos va a ayudar, y que lo que tengamos va a ser producto de nuestro esfuerzo propio.

La sociedad civil debe tener claro que la crisis en los servicios públicos en Venezuela es culpa del Gobierno por estatizar todos los sectores económicos del país. Esta es una oportunidad de la sociedad civil venezolana para despertar y desligarse de una vez por todas de la dependencia hacia el gobierno.

En resumen, hay que ser realistas, los diálogos son procesos lentos, con avances y retrocesos; y mientras tanto, la crisis venezolana sigue aumentando los problemas sociales y humanitarios en el país, un panorama muy difícil para los próximos meses a lo interno. Hay que ser conscientes de que no existirá un actor extranjero que intervenga para solucionar la situación compleja, y que el protagonismo es de los que estamos viviendo esta crisis, sin soluciones mágicas ni rápidas.

(*) Especialista en Derecho y Política Internacional – UCV

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