Santos Bermúdez acaba con la “dictadura” colombiana. (VIII. Vuelta al Táchira en Bicicleta, 1973). XII

Crónica tomada del libro: Vuelta al Táchira en Bicicleta. (53 Años de Historia), escrito por Misael Salazar Flórez.

La octava edición, disputada en enero de 1973, se convirtió en uno de los episodios más interesantes y dramáticos de la Vuelta al Táchira.

En este tramo de la ya gloriosa historia que se había escrito en la vuelta, debutó el Club Martell, con Santos Rafael Bermúdez como el «capo» de la escuadra. Debutaron también los ciclistas de Estados Unidos y Suiza y debutó Nicolás Reidtler con el recién creado equipo de la Leche Táchira, porque la Lotería del Táchira no disputó el título de esta épica jornada.

En El Mirador, poco antes de que la caravana de la vuelta llegara a Puente Real, “El Almirante» Nelson Augusto Buitrago anunció que Santos Bermúdez era el ganador de la Vuelta al Táchira

Los guariqueños Cirilo Correa y Cecilio Freites llegaron también tras el codiciado trofeo y Colombia vino a defender el título de Miguel Samacá, con Álvaro Pachón, Evaristo Fino Fino, Oscar González y el también debutante Juan de Dios «Escobita» Morales.

La gran vuelta de Cirilo Correa

De esta octava edición, hay que destacar, entre otros hechos relevantes, el esfuerzo de un hombre nacido en Guárico que llegó a la vuelta con la ilusión y el ánimo dispuestos para saborear el éxito: Cirilo Correa.

La primera etapa fue ganada por el suizo Gioeber Bischoff y, como es obvio, se convirtió en el primer suizo en ganar una etapa y en portar el suéter de líder de la Vuelta al Táchira.

Cirilo Correa asume el liderato tras la segunda etapa que llegó a Santa Bárbara y que ganó el trujillano Álvaro León, pero lo perdió al día siguiente a manos de su paisano Armando Gil, quien ganó la etapa Santa Bárbara-Barinas.

El guariqueño Cirilo Correa, que había sido líder en tres oportunidades durante la carrera, lo perdió todo en la última etapa.

La tercera etapa contra reloj en la historia de la vuelta se disputa entre Barinas y Barrancas sobre 23 kilómetros y la victoria le corresponde a Santos Bermúdez. Cirilo Correa gana la quinta etapa entre Barrancas y Guanare, pero el liderato pasa a manos del trujillano Luis Villarroel.

Giober Bischoff se convirtió en el primer suizo en ganar una etapa y ser líder de la Vuelta al Táchira.

Santos Bermúdez estuvo a punto de ganar la etapa Biscocuy-Valera. Un pinchazo en el descenso le niega todas las posibilidades de una victoria parcial. La jornada es ganada por Luis Gabino Rosales y el guariqueño Cirilo Correa vuelve a conquistar la camiseta de líder.

Domingo Guerrero gana el séptimo tramo entre Valera y El Vigía, el mismo trayecto donde Cirilo Correa vuelve a perder el liderato, esta vez a manos de Luis Villarroel.

Mala suerte de Guerrero

Nicolás Reidtler ganó la octava etapa entre El Vigía y Tovar, pero esta vez es el tachirense Domingo Guerrero quien pasa a comandar la clasificación general.

La novena fracción se disputa entre La Perla del Mocotíes y la Ciudad de La Grita. Aquí vuelve a ganar Nicolás Reidtler. Aquí, el tachirense y líder Domingo Guerrero, siente cómo se le parte el «tenedor» de su bicicleta y con ello ve escapar el liderato de la carrera. Sobre la mala suerte de Guerrero, Cirilo Correa asume por tercera vez el liderato de la vuelta grande de América. Andrés Mora, corriendo por «La Cumanesa’; gana el penúltimo tramo y el guariqueño conserva el liderato y desde luego la esperanza de ganar la carrera.

 Habían sucedido muchas cosas, pero todo estaba por pasar. En el último trayecto, la caravana debía recorrer desde Táriba hasta Copa de Oro para regresar a Ureña y finalizar en la capital tachirense.

Ascendiendo a Copa de Oro, Santos Bermúdez lanza el primer ataque contra Cirilo Correa. «Escobita» Morales lanza su ataque contra Cirilo Correa. Nicolás Reidtler lanza su ataque contra Cirilo Correa. El líder resiste con hidalguía.

Ya por Independencia, Santos Bermúdez vuelve a lanzar otro ataque implacable y logra dejar en el camino al guariqueño que porta la camiseta de líder. Bermúdez conquista el premio en Los Cacaos. Lo vieron descender de manera suicida por Apartaderos. «Buscaba la gloria o buscaba la muerte’, como escribiera Humberto Boscán.

Acariciando el título de la vuelta pasó por Peracal, San Antonio y Ureña. Venía de regreso en busca de San Antonio cuando apenas vio a Cirilo Correa entrar en la ciudad de Ureña. Sintió Bermúdez que arañaba la gloria. Sintió Correa que se le escapaba el trofeo. Es la lucha entre el que se siente vencedor y el que casi se da por vencido.

 En una demostración de que la desgracia no tiene amigos, Nicolás Reidtler y «Escobita» Morales dieron alcance al líder que estaba a punto de ser destronado. Lo dejan atrás, casi agonizante, casi consumido por el esfuerzo, casi entregado a la suerte y el destino que nuevamente le daban la espalda. Tres veces líder de la carrera y estaba a punto de perderlo todo.

Reidtler y «Escobita» Morales alcanzan a Santos Bermúdez y lo dejan atrás en el premio de montaña de Los Cacaos. Bermúdez, que había visto descender a «Cochise» y a Pachón por las laderas que desde Mucubají conducen a Mérida y que había aprendido con ellos a desafiar la muerte en aquellos terrenos, se descuelga en busca de los fugitivos.

«El Almirante» canta la victoria

Consigue el objetivo. Los tres gladiadores llegan a El Mirador. Los fanáticos escuchan al «Almirante», Nelson Augusto Buitrago, desde uno de los Ecomóviles: «Nuevo líder y casi campeón de la vuelta al Táchira…Santos Rafael Bermúdez”. Así gritaba el almirante desde la escotilla.

Dicho y hecho. Cirilo Correa había entregado todo lo que tenía en el músculo y en el espíritu y se había rezagado en et ascenso a Apartaderos. Había entendido el guariqueño, que la ilusión es apenas un requisito para conquistar la gloria, pero hasta la ilusión la había perdido en aquel titánico esfuerzo.

Nicolás Reidtler ganó la etapa en San Cristóbal

Santos Rafael Bermúdez, que había nacido en Anaco, Estado Anzoátegui, que por necesidad se había convertido en repartidor en una pesada bicicleta como la mayoría de los grandes ciclistas y que había sido tentado por alcanzar el éxito y la fama, acabó con la «dictadura» colombiana en la Vuelta al Táchira.

Se había retirado más de una vez de la vuelta, por una caída, por un desperfecto mecánico, por un dolor intestinal o porque las fuerzas ya no le permitían seguir peleando la exigente carrera. Había perdido en más de una oportunidad frente a «Cochise», frente a Pachón, frente a muchos. Había ganado en otras ocasiones, pero esta vez los colombianos tuvieron que rendirle tributo. «Escobita» Morales apenas alcanzó el cuarto lugar en la general. Evaristo Fino Fino apenas fue noveno. Pachón y Acevedo no alcanzaron a figurar en el top 20 de la clasificación donde acomodan a los grandes de la competencia.

Tomemos prestado de Antonio Ruiz Sánchez un pedazo de su crónica escrita en presente y asumámosla en pasado para entender a su manera la proeza de Santos Rafael Bermúdez: «La vuelta ha transitado por el lomo de cerros, estuvo en la calentura llanera, ofició sobre territorio de verdes bravíos y finalmente volvió a San Cristóbal en donde está el vencedor, el señalado por los vientos de la fortuna, el ungido por la gloria escurridiza …».

Santos Rafael Bermúdez no está físicamente presente con nosotros. Murió en plena actividad deportiva cuando se desempeñaba como entrenador en el Estado Lara. Debe andar atrapado en las alturas con Antonio Ruiz Sánchez, el uno de Anaco, el otro de Capacho, recordando que la Vuelta al Táchira continúa escribiendo su grande y fascinante historia.

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