Cinco barcos iraníes llevan combustible a Venezuela. ¿Podrá evitarlo Estados Unidos?

El gobierno iraní advirtió a EE UU de lo que podría suceder si intenta interceptar los barcos que navegan rumbo a los puertos venezolanos. Rusia y China a la expectativa.

Un acuerdo entre Venezuela e Irán facilitó que este último país enviara 5 cargueros petroleros rumbo a los puertos venezolanos. La operación está en marcha.

Misael Salazar F.

La próxima batalla diplomática y tal vez real entre Estados Unidos, Irán y Venezuela, está próxima a librarse, pero esta vez en la plataforma marítima.

El gobierno iraní acaba de confirmar que cinco buques petroleros, con combustible destinado a paliar la crisis que padece Venezuela, se hallan rumbo a los puertos del país caribeño.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Muhammad, Jaavad Zarif, le envió una comunicación al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, donde sostiene que los esfuerzos de EE UU por impedir la comercialización y venta de petróleo iraní, se convierte en “…una escalada peligrosa”.

Esta es la respuesta iraní a unas declaraciones de un vocero de los Estados Unidos, donde sostiene que su país estaría tomando medidas para interceptar los barcos iraníes e impedir que el combustible que tanto necesita Venezuela llegue finalmente a sus puertos.

La actitud de Estados Unidos tiene que ver con el hecho de que tanto Irán como Venezuela, están bajo sanciones estadounidenses. Bajo esta figura, quedaría amparada una operación que buscaría detener los cargueros e impedir que Nicolás Maduro reciba el combustible que necesita y con urgencia en estos momentos.

Más que la operación Gedeón  

Ya está demostrado que la tragicomedia denominada Operación Gedeón, con la participación abierta de Colombia y Estados Unidos, resultó un fracaso.

Y, de acuerdo con lo que han declarado los voceros del gobierno liderado por Nicolás Maduro, sus piezas tenían perfectamente infiltrada la inteligencia colombiana y de allí que lograron desmantelar la operación antes que cumpliera sus poco claros objetivos, porque a nadie se le ocurre intentar un golpe de Estado a Maduro con dos embarcaciones y unos 50 hombres. Esta es la razón por la que tanto Estados Unidos, como Colombia y la dirigencia opositora venezolana encabezada por Juan Guaidó, han quedado en ridículo y sin argumentos frente a las pruebas contundentes presentadas por Maduro.

Pero la verdadera gran operación diplomática, en primera instancia, está próxima a librarse. Hasta ahora hay un llamado preventivo por parte de Irán a Estados Unidos, advirtiéndole sobre las consecuencias de un eventual intento de detención de las embarcaciones petroleras.

EE UU no ha fijado posición oficial al respecto. El gobierno de Nicolás Maduro tampoco ha dicho nada ni confirmado el traslado de las embarcaciones ni advirtiendo sobre lo que pudiera hacer frente a una detención arbitraria por parte de Estados Unidos a los cargueros petroleros iraníes.

¿Y Rusia y China?

La diplomacia china, como ya nos tiene acostumbrados, no fijó posición pública sobre el fracaso de la operación Gedeón.

Pero Rusia si reaccionó frente al incidente. El todopoderoso canciller ruso Serguéi Lavrov, dijo la semana pasada que Rusia se halla colaborando con la inteligencia venezolana. Y fue más allá el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia:” Si Venezuela nos pide colaboración militar, seguramente se la daremos”. Y agregó Lavrov que su país y Venezuela tienen firmados tratados de cooperación en muchas áreas estratégicas, incluyendo la militar.

El caso es que una eventual interceptación de los cargueros iraníes por parte de Estados Unidos, no solo tendría la reacción de Irán, propietario de los barcos y el combustible.

Es obvia, también, la reacción de Venezuela, beneficiaria del combustible. Y Rusia y China, con muchos intereses en Venezuela, también podrían reaccionar frente a lo que considerarían una arbitrariedad por parte de Estado Unidos.

Así las cosas, con este escenario, la verdadera operación Gedeón, pero con actores de mucho peso estratégico, estaría por librarse en la plataforma marítima, una vez que los barcos iraníes con combustible se vayan acercando a los puertos venezolanos. Y en esta operación entraría en juego la alta diplomacia, porque, de lo contrario, las consecuencias de un incidente, como este, serían realmente impredecibles.

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