Incidencia del discurso político en la cotidianidad

Abrahan Aldama Bustamante (*)

La calidad del mensaje que lleva el lenguaje utilizado por los liderazgos políticos, debería siempre ser analizado constantemente desde los resultados que tengan en el subconsciente y el proceder de la sociedad.

Si algo se ha demostrado en el tiempo, es que el mensaje de un interlocutor hacia las masas, de una forma u otra tiene resultados positivos o negativos, también puede ser de consecuencias tangibles, al momento o ser acumulativas en el tiempo para ir moldeando conductas a largo plazo. Midiendo siempre el nivel de influencia que el liderazgo político puede ejercer sobre la población, estos actores deben ser cautelosos y comedidos en los mensajes, debido a la gravedad en los hechos que pudieran desencadenar discursos políticos cargados de intolerancia, irrespeto, acusaciones, entre otras características negativas.

Reconocimiento de los tipos de mensaje

Hemos observado como funcionarios públicos, indiferentemente de su procedencia, han tomado la bandera del insulto y descalificación para llevar su mensaje a las masas, ofendiendo y pretendiendo ridiculizar a sus adversarios, utilizando éstas formas en su discurso como defensa y justificación de sus actos.

Esto sin tomar en cuenta que las actitudes discursivas con violencia llevan a que la misma ciudadanía adopte inconscientemente métodos de ese discurso y que de hecho lo revele en su cotidianidad.

Caso contrario, cuando conseguimos que el lenguaje del discurso y debate político está basado en hechos y realidades concretas, que al momento de exponerse ideas no se visualizan distorsiones ni incitaciones al odio hacia el adversario, entonces podemos reconocer que el liderazgo político está centrado en dar a entender sus ideas y exponer su metodología de trabajo, procurando no alterar negativamente el comportamiento ciudadano.

Importancia de la responsabilidad en el discurso

A veces la sociedad no observa la importancia que tiene la sindéresis y la ponderación en los niveles discursivos, sobre todo los más influyentes en el área política; pero hay ejemplos notables a lo largo de la historia de cómo mensajes cargados de odio, resentimiento y frustración dan como resultado acontecimientos lamentables.

Uno de los casos más verídicos y crudos, es sin duda lo ocurrido en Ruanda durante el año 1994, cuando en una emisora radial diariamente se emitían mensajes de odio étnico por parte de un liderazgo influyente y éste, al momento de darse un acto criminal como fue el asesinato del Presidente del país, Juvenal Habyarimana, se convirtió en el detonante de un terrible genocidio, acabando con la vida de casi 1 millón de personas en 3 meses.

En contraste al ejemplo negativo antes mencionado, tenemos lo sucedido en Suráfrica en la década del 90, cuando Nelson Mandela, cabeza del Congreso Nacional Africano, cuando sale de prisión y se convierte en el líder político más influyente del país y lejos de promover un discurso de odio y resentimiento frente a las minorías que habían ejercido la tiranía del régimen Apartheid, aplicó la conciliación usando su influencia y la admiración que levantaba en la mayoría de la población en sus discursos políticos para levantar moralmente a su nación y espantar los fantasmas de la discriminación y la violencia.

Dados estos ejemplos podemos concluir que no es por simple retórica, el discurso político debe ser responsable, en los niveles que sean debe privar la racionalidad y el análisis de las consecuencias, ya que sí se tiene poder de llegada a la población con el discurso y queda de parte del liderazgo determinar la consecuencia positiva o no.

(*) Especialista en Ciencias Políticas

1 comment on “Incidencia del discurso político en la cotidianidad

  1. Vilma

    Extraordinario artículo, es hora que el discurso y accionar de los políticos sea tema de análisis, sobretodo cuando los políticos se encuentran al frente de cargos públicos. La responsabilidad y el entregar cuentas debe ser una constante. Exijamos más, ahora cualquiera es político, dice y hace y no mide consecuencias. Saludos!

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