Claves para entender la pandemia del Covid-19

Guía para entender la pandemia: Cómo nació, sus síntomas, cómo se propaga y la velocidad de transmisión.

Se prevé que las estadísticas de fallecidos y contagiados por el Covid-19 sigan creciendo

Gustavo José Coronel Fajardo (*)

La COVID‑19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto este nuevo virus, como la enfermedad que provoca, eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente la COVID‑19 es una pandemia que afecta a muchos países de todo el mundo.

Síntomas más comunes

Los síntomas más comunes de la COVID‑19 son fiebre, tos seca y cansancio. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan, pero solo presentan síntomas muy leves. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recuperan de la enfermedad sin necesidad de tratamiento hospitalario. Alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen la COVID‑19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar.

Los más propensos

      Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. Sin embargo, cualquier persona puede contraer la COVID‑19 y desarrollar una enfermedad grave. Incluso las personas con síntomas muy leves de COVID‑19 pueden transmitir el virus. Las personas de todas las edades que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

¿Cómo se contagia?

Una persona puede contraer la COVID‑19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Estas gotículas son relativamente pesadas, no llegan muy lejos y caen rápidamente al suelo. Una persona puede contraer la COVID‑19 si inhala las gotículas procedentes de otra persona infectada por el virus. Por eso es importante mantenerse al menos a un metro (3 pies) de distancia de los demás. Estas gotículas pueden caer sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas, de modo que otras personas pueden infectarse si tocan esos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. Por ello es importante lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o con un desinfectante a base de alcohol. La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID‑19 y seguirá informando sobre las conclusiones que se vayan obteniendo.

Una evolución muy rápida

Es así como su evolución ha sido muy violenta, ya que no contaba con históricos acerca de este virus para tomar las medidas preventivas. La evolución del COVID-19 es noticia cuando el 30 de enero del 2020, el Director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de coronavirus originado en China como una “emergencia de salud pública de importancia internacional”. Explicó que la razón de dicha declaración “no se debe a lo que está sucediendo en China, sino por lo que está sucediendo en otros países…Nuestra mayor preocupación es la posibilidad de que el virus se propague a países con sistemas de salud más débiles y que no estén preparados para enfrentarlo”.

De este modo, casi un mes más tarde, el 26 de febrero, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), advertía que, aun cuando “los países de las Américas se han estado preparando, por varias semanas, para la posible importación de casos de COVID-19”, es necesario que «intensifiquen sus planes de preparación y respuesta a la enfermedad» y que pongan un fuerte énfasis en detener la trasmisión, ya que ese es “un objetivo importante”.  La razón era obvia: La OPS, basándonos en la información disponible al momento, creía que una sola persona infectada podía afectar a entre uno y cuatro personas más.

En prácticamente tres meses, la pandemia se regó por todo el planeta. Al primero de mayo, hay en el mundo más de 3 millones de personas infectadas y un saldo de fallecidos que ya se acerca a los 250.000. Lo peor de todo es que en muchos países la pandemia aún no ha llegado al tope, lo que implica que las estadísticas de fallecidos y contagiados van a seguir creciendo durante un tiempo prolongado.

(*) Gustavo José Coronal Fajardo es pasante de comunicación social de la (UBA).

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