Guaidó resulta clave en la estrategia electoral de Donald Trump. El gran objetivo es el voto latino.

Juan Guaidó, que venía debilitado en su proyecto contra Nicolás Maduro, recibió un segundo aire en los Estados Unidos y Europa. Y Trump, a través del presidente interino, le envió un fuerte mensaje a los votantes latinos que son claves en la carrera presidencial.

Donald Trump con el auto proclamado presidente Juan Guaidó

Misael Salazar F.                                                

Pocos medios de comunicación lo dicen.  Los expertos y analistas políticos también apuestan al silencio. Pero todo el mundo sabe que Juan Guaidó es una carta importantísima en la estrategia republicana de conquistar el voto latino en el Estado de Florida, un vital enclave electoral para los aspirantes a la Casa Blanca.

No debe sorprendernos, por lo tanto, el baño de popularidad que Donald Trump, con el apoyo de los Demócratas, le dio al auto proclamado presidente Juan Guaidó en el Congreso, con motivo del discurso anual del Estado de la Unión.

Trump, visiblemente emocionado y eufórico, saludó y pidió el apoyo para el presidente interino, a quien apoyan unos 50 de los casi 200 países que pertenecen a la Organización de Naciones Unidas (ONU).

“Me saludas a los venezolanos”, le dijo Trump a Guaidó. Y dígales que estamos comprometidos con la democracia en Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

No hay duda: El discurso iba dirigido a los votantes latinos que ya es significativo sobre todo en el Estado de Florida, donde abundan los exiliados cubanos y venezolanos.

Guaidó fue ovacionado de pie por los congresistas Republicanos y Demócratas, porque a éstos últimos también les interesa el voto latino en la crucial disputa por la Casa Blanca en las elecciones del venidero mes de noviembre.

Marketing político

El discurso de Trump ante el Estado de la Unión se produjo este año en un momento clave: En medio del caos de las primarias Demócratas que retrasaron la entrega de resultados en el Estado de Iowa y un día antes de la crucial votación en el Senado, donde Trump sabía que resultaría absuelto del Impeachment impulsado por los Demócratas.

Todo apuntaba a un golpe de opinión muy fuerte contra los Demócratas, en pleno inicio de sus primarias y en lo que consideraba Trump como el gran inicio de su campaña electoral.

En menos de tres días, Trump y los Republicanos demostraron su fuerza y su poder en el largo camino que los conducirá a las elecciones presidenciales del próximo mes de diciembre. Trump hizo hincapié en el fiasco de las primarias demócratas, cuyos ganadores se conocieron luego de varios días de espera.

El presidente estadounidense pronunció un discurso efusivo, sabiendo que al día siguiente sería absuelto del Impeachment, como en efecto sucedió, por cuanto los Republicanos arroparon al mandatario con sus votos y lo protegieron de la destitución.

Y al mismo tiempo, con el apoyo a Juan Guaidó, desde el Congreso, al que tuvieron que sumarse los demócratas arrastrados por Trump, el mandatario le estaba enviando un fuerte mensaje a los votantes latinos que resultarán claves a la hora de las cuentas definitivas.

Para terminar de rubricar el mensaje a los latinos votantes, Trump recibió a Juan Guaidó en la Casa Blanca. En conclusión, Guaidó recibió un segundo aire en su ya desgastado proyecto contra Nicolás Maduro y Trump, simbólicamente, le pedía el respaldo a los votantes latinos que son una importante minoría en los Estados Unidos.

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