¿Cómo operaba la maquinaria que montó Aida Merlano para comprar votos? Muchos políticos colombianos involucrados en el fraude

La curul que Aida Merlano obtuvo en el Senado (2018), le costó 6 mil millones de pesos, según investigaciones de la Fiscalía colombiana.

La ex congresista colombiana, Aida Merlano, en plena campaña electoral

Misael Salazar F.

En horas de la tarde del 11 de marzo de 2018, una vez concluido el proceso de votación para elegir senadores y representantes a la Cámara en Colombia, fueron allanadas por la Dijin (Dirección de Investigación Criminal e Interpol),  unas oficinas en el exclusivo barrio El Golf del norte de Barranquilla.

Allí, las autoridades descubrieron varios computadores con información electoral, 261 millones de pesos en efectivo, certificados electorales, armas de fuego y cerca de 50 mercados.

Era este el centro de operaciones de Aida Merlano y era este parte del operativo con el que la hoy ex congresista había obtenido una curul como senadora por el Departamento del Atlántico, cuya capital es la ciudad de Barranquilla.

Las posteriores investigaciones de la Fiscalía colombiana determinaron que la curul de Aida Merlano para el senado costó cerca de 6 mil millones de pesos. En otras palabras, los 261 millones de pesos hallados en la sede electoral de Merlano, formaban parte de un toral de 6 mil millones de pesos que se habían gastado ese día para obtener la curul.

¿Cómo operaba la maquinaria de comprar votos?

 Cada voto para Aida Merlano se pagaba a un costo entre 40 y 50 mil pesos, más 5 mil pesos adicionales por efectos de transporte.

En los computadores que fueron hallados en la oficina de la exclusiva zona de Barranquilla, aparecían listas completas de líderes, encargados de conseguir votos en comunidades, veredas, municipios y barriadas.

Cada líder tenía un registro. El comando de campaña de Aida Merlano sabía cuántos líderes estaban trabajando en la compra de votos y sabía cuántos votos iba aportar cada líder a la futura senadora.

La red utilizaba código de barras (QR), con el cual les hacían seguimiento a los votos aportados por cada líder. Y habían desarrollado procedimientos para hacerle seguimiento a cada líder y a cada votante, hasta asegurarse que, en efecto, habían votado por Aida Merlano o por quien ella ordenara.

El seguimiento al proceso de compra de votos era perfecto. En las oficinas del barrio El Golf hallaron listas completas de líderes con su respectiva ubicación y zona desde operaba. Igualmente fueron halladas listas completas de votantes registrados como opcionados a recibir dinero por su voto. Y el proceso mediante el cual se le hacía seguimiento al votante, hasta que el líder cobraba por el voto, de acuerdo a la cantidad de sufragantes que tuviera registrados. Todo el proceso era controlado, de manera que se aseguraban que lo que se pagaba, correspondía, efectivamente, a un voto depositado por Aida Merlano.

La maquinaria no solo benefició a Merlano

La maquinaria especializada en el fraude electoral no solo benefició a Aida Merlano. Vinculada al partido Conservador y al conocido clan político de la costa atlántica colombiana liderado por los Char, Aida Merlano no fue la única beneficiaria de la trampa armada para comprar votos.

De esta maquinaria, montada ilegalmente para obtener usufructo político y económico, se beneficiaron los Char y los Gerlein, conocidos gamonales políticos de la costa colombiana, con ramificaciones y poder suficiente en toda la clase política colombiana, lo que también les genera millonarios negocios.

Los Char son propietarios de la gran cadena de supermercados Olímpica y muchos otros negocios, entre ellos el popular equipo de fútbol, Junior de Barranquilla.

Y los Gerlein, propietarios de una gran empresa de construcción, que, gracias a sus contactos políticos y económicos, han logrado participar en la construcción de al menos unos 100 complejos habitacionales en Colombia.

De igual manera, la red fraudulenta montada por Merlano, ayudó a muchos otros líderes políticos de la costa que contaron con el apoyo de los Char o los Gerlein para sus aspiraciones políticas.

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