(Chile). Sebastián Piñera pide perdón y hace concesiones pero los alienígenas no escuchan

Es muy probable que los alienígenas de los cuales habla la primera dama chilena tengan demasiadas demandas y que la oferta del gobierno no resulte suficiente para detener la invasión que se está tomando las entrañas de Chile. Y es probable que los privilegios que la clase dirigente chilena no ha compartido con los alienígenas, sea la causa de la invasión que desató la gran guerra de la cual habla el Presidente.

Caos en el Chile de Sebastián Piñera

Misael Salazar F.

La mala hora para clase política y dirigencial de Chile no cesa.

De nada ha servido, hasta hora, el mea culpa del presidente Sebastián Piñera. Tampoco lograron calmar las calles los anuncios del gobierno de aumentar el salario mínimo, ni la rebaja de los medicamentos, ni la reducción de las tarifas de los servicios ni el ajuste en las pensiones.

Al contrario. Apenas el presidente anunciaba la oferta que apuntaba a desmontar las manifestaciones, los sindicatos convocan una huelga general cuyo primer día se cumplió el miércoles y amenazaba continuar este jueves.

Y a medida que aumenta la presión contra el gobierno de Piñera, se incrementan también las denuncias por violaciones a los derechos humanos. Los muertos desde que comenzaron las protestas suman 18, incluidos un niño y un adulto que fueron arrollados por un vehículo, conducido por un chofer ebrio.

«La invasión de los alienígenas», de la que habla la primera dama chilena

Hasta la jornada del pasado miércoles, se registraban 3.284 detenidos en los seis días de protestas desde que se anunció el aumento en las tarifas del Metro de Santiago. Organizaciones de derechos humanos chilenas han denunciado que, del total de heridos ya registrados, 137 han sido atacados con armas de fuego, apuntando con ello a las fuerzas del orden, que operan sin limitación alguna gracias al estado de emergencia y al toque de queda, que todos los días, desde el pasado sábado, se reanuda sin falta en varias regiones de Chile, incluida su capital Santiago.

Ayer mismo, el gobierno llamó a todos a los reservistas para que se alisten con el fin de contribuir con las fuerzas armadas en el restablecimiento del orden y la calma. Pero con ello, el gobierno no hace otra cosa que echarle más leña al fuego. Precisamente, una de las exigencias de la sociedad chilena, es que retiren a los militares “milicos”, de la calle, por cuanto su presencia les hace recordar los tenebrosos días de la cruel dictadura chilena.

Los alienígenas no escuchan

Los especialistas chilenos han acertado a decir, por estos días, que la causa y el origen de la situación delicada que hoy vive Chile, es la desconexión entre la clase económica y política del país con el pueblo chileno, a quien no le alcanza el salario mínimo, por lo que muchas de sus necesidades y expectativas se hallan represadas. Y han recordado que las deudas son las que soportan muchas de las angustias que padece la mayoría de los chilenos.  

Y hablando de desconexión ente la dirigencia y el pueblo, pareciera que, en el lapsus de la primera dama chilena, Cecilia Muriel, se halla la raíz del problema chileno.

Aumentan la denuncias sobre violación de los derechos humanos en Chile

“Parece que estamos sobrepasados por una invasión alienígena”, dijo la primera dama en un audio que pretendía ser privado pero que se filtró y se hizo viral en redes sociales. Obviamente, Muriel rectificó, pero todo parece indicar que tiene la razón.

El hecho es que los “alienígenas” no escuchan a Sebastián Piñera. O el presidente les está hablando en otro idioma cuando les ofrece aumentar el salario, reducir el costo de las medicinas o mejorar las pensiones, o los alienígenas tiene otro tipo de demandas que la oferta del gobierno no alcanza a satisfacer.

Es muy probable que la primera dama tenga razón cuando habla de que la clase dirigente y política de Chile debe renunciar a algunos privilegios para compartirlos con los alienígenas. Y es posible también, que Piñera tenga razón cuando habla de que “estamos en una verdadera guerra”. 

Hace tiempo que los medios de comunicación y los foros económicos internacionales viene presentando a Chile como el milagro económico de América Latina. Y hablan de buen desempeño de la economía neoliberal y de resultados exitosos.

Pero resulta que no era así. Resulta que el país de los alienígenas de la primera dama chilena, es uno de los más desiguales del mundo y de América Latina.  Y que el crecimiento económico del cual tanto hablaron los economistas del gobierno y los defensores del neoliberalismo, no alcanza para cubrir las necesidades mínimas de los alienígenas.

Entonces, los alienígenas tomaron la decisión de salir a la calle y mostrarle al mundo que todo lo dicho sobre el desempeño económico de su país era mentira. Y que la educación no alcanza para todos y que la salud tampoco. Y que el 70% de la población alienígena vive con menos de 600 dólares mensuales y que el costo de la vida en su territorio es uno de los más elevados del subcontinente por lo que sus necesidades quedan insatisfechas y deben recurrir a la deuda para subsistir.

Es cierto, entonces, que el gobierno quedó sobrepasado por los alienígenas, porque las necesidades de éstos no coinciden con la tardía oferta de la clase dirigencial chilena, representada hoy día por Sebastián Piñera.

Y es muy probable que los privilegios de los cuales goza la clase dirigencial chilena y que no ha querido compartir con los alienígenas, les esté pasando factura y quizás ya sea tarde para empezar a compartirlos como dijo la primera dama.

Y también es posible que la gran guerra de la cual habló Sebastián Piñera sea cierta, porque ya los alienígenas adquirieron conciencia que sus demandas no se pueden calmar con un paquete de medidas económicas anunciadas para reducir la distancia entre ellos y el status quo. Ellos, los alienígenas, consideran que la sociedad chilena no necesita una venda sino una cirugía completa que les devuelva  las oportunidades que les han sido negadas durante tantos años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *